19/8/2014

TRANS GASPESIA 2014 - CANADA


TRANS GASPESIA 2014 (CANADA)

Se trata de una carrera de 260 km, en autosuficiencia, 6 etapas en 7 días, en la península de Gaspé, dentro del Parque Nacional de la Gaspesia.
Me resulta curioso, que cuando participas en una carrera, pues eso, casi todo se centra en la carrera. Pero cuando vas a correr fuera, hay otros factores, otras cosas, muy interesantes. Por ejemplo, volar a Canadá. Parece fácil, compras el billete y vuelas. ¡Ja!
Normalmente siempre buscas el vuelo más barato y te pasas los días buscando vuelos a ver si bajan, si, si…Luego buscas la ciudad más cercana a la que se pueda volar. En este caso era Gaspé. Pero volar de Madrid a Quebec (15 horas con escala y que es la ciudad más importante de esa zona) tenía prácticamente el mismo precio que volar de Quebec a Gaspé (una hora quince minutos). Y además como la organización nos ofrecía la posibilidad de ir a buscarnos en coche, bien a Quebec, bien a Montreal, decidí volar a Gaspé. De lo que no me di cuenta al comprar el billete es que el vuelo hacía escala en Philadelphia (EEUU) seis horas. No por el tiempo, sino por el destino. Volar a EEUU, aunque no sea destino final y estés sólo en tránsito, te obliga a sacar la ESTA (vamos, un visado que te vale por dos años y que cuesta una pasta el puto papelito). Y sin él no vuelas.
Pero como el tiempo de la escala era amplio y cuando esto ocurre, siempre hago lo mismo, para evitar que te “saqueen” en el aeropuerto por comer una mierda de sándwich vegetal por seis euros, siempre me hago en casa mi comida favorita: un superbocadillo de tortilla de patatas con cebolla y pan de centeno y me lo llevo. Y hasta ahora sólo me lo han quitado una vez en los controles. Porque no sabéis los controles que hay que pasar en EEUU (el mismo día que volé yo pusieron uno nuevo: debes llevar teléfonos, portátiles, etc con la batería cargada, de lo contrario allí se puede quedar)…. Así que voy pasando controles sin problemas y por fin entro. Llego a la zona 1 del aeropuerto de Philadelphia, pero mi vuelo a Quebec sale de la zona 6. Como aún me quedan casi cinco horas decido ir andando para estirar las piernas y llegando a la zona 3 leo en un cartel que si sigo por ahí debo pasar otro control, excepto si cojo un bus exterior que me llevaría directamente a la zona 6. Coño, pienso, a ver si ahora que he pasado todos esos jodidos controles me van a levantar el bocata en el último, así que al autobús.
Otra cosa que hace que te tomes las cosas con calma es leer. Y en estos viajes tan largos y con tiempos de espera también tan largos puedes leer mucho. Y me llevé dos libros que me habían aconsejado: “el abuelo que saltó por la ventana y se largó” y “el arte de no amargarse la vida”. Joerrr qué bien me lo pasé leyendo estos libros y que bien me vienen para reírme de mi propia sombra.
Y llegué a Quebec sobre las diez de la noche. Allí había reservado habitación en un hotel con mi colega Christophe le Saux, que había llegado un poco antes, y al día siguiente iban a buscarnos.
Teníamos que ir de Quebec a Gaspé. ¡¡¡Casi nueve horas de coche!!!, pero así vemos el paisaje y hacemos turismo. La provincia de Quebec es mayor que España y tiene siete millones de habitantes, así que imaginaros lo desperdigado que está todo. Llegamos a Gaspé y al día siguiente ya empezaba “el baile”. Revisión completa de equipaje y alimentación:

Y salida para el primer campamento al día siguiente. Nos asignaron tiendas en las que estábamos cinco corredores en cada una. Por cierto había más corredoras que corredores. Es la primera vez que lo veo y ojalá no sea la última. Así que tuve suerte y me tocaron tres chicas y un chico. Algo que también me vino muy bien, pues como sabéis Quebec es una provincia francófona y se habla, obviamente francés, pero también venían de Canadá (y de otros países) que no hablan francés, así que pude volver a practicar de nuevo el francés (no penséis mal), junto con el inglés. Al final terminaba hablando “Frenchglish”.
Vamos a la carrera. Eran seis etapas en siete días porque hay una etapa larga en la que dan dos días para terminarla. En esta zona y en esta época amanece a las cinco de la mañana y oscurece sobre las nueve y la temperatura es bastante agradable. No hace mucho frío, pero tampoco excesivo calor. La mayoría de las etapas estaban programadas para salir a las seis de la mañana.
Primera etapa: 37,5 km y tres avituallamientos .Que, por cierto, era mi cumpleaños. ¡Cómo mola pasar así un cumpleaños! Agradezco a todos los que me felicitaron, pero estaba en carrera, completamente desconectado y aislado, así que no pude contestar

Christophe y yo habíamos visto el perfil y la distancia de la carrera. Calculábamos hacerla entre cuatro y cinco horas, ¡¡¡zas, en toda la boca!!!. Desconocíamos si vendrían más “gallos”, aunque siempre aparece alguno. De hecho en la web figurábamos cinco favoritos, pero yo sólo conocía a Christophe. Y comenzamos a correr, bueno, lo intentamos, porque correr por esas sendas se hacía harto difícil y no por los desniveles, sino por el terreno. Eso sí, la senda muy bien marcada, de hecho, se trata de la Apalachian Trail, una senda internacional, pero técnica, muy técnica, con multitud de raíces, muy irregular, inclinada, piedras, agua, barro, vamos que teníamos de todo lo que nos gusta. Lo que no nos esperábamos era que iba a ser todo así. Y no solo eso, sino que cuando comenzaron los desniveles, las subidas fuertes, era más de lo mismo. Llegamos al primer control y no habían llegado, si al segundo, pero tampoco habían llegado al tercero cuando pasamos Christophe  y yo por allí.

Tampoco nos importaba mucho, porque sólo te dan agua y de esa ya teníamos bastante por el camino. Total, que nos fuimos a las siete horas. Eso sí, el recorrido espectacular, es Canadá. Bosques interminables, lagos inmensos, ríos, cascadas,… En la imagen de abajo se ve una vista aérea de una parte de la carrera por donde pasamos:




Segunda etapa: 41 km en el road book, 52 km reales. Cuatro checkpoints

Esta etapa fue curiosa y, quizás la más espectacular. Los primeros compases de la etapa fueron similares a la anterior. Sendas alucinantes, duras con paisajes espectaculares

También había, lógicamente, algún tramo más “corrible”, pero en general la tónica fue esa. Eso, y que subiendo al primer pico nos pilló una tormenta y un aguacero, bueno, realmente fue ya bajando. Aquí hay muchos tramos en los que ponen tablones para seguir la senda (en casi todo el recorrido de todas las etapas los había), pues pasan por zonas muy encharcadas: z

 Lo curioso de esta etapa es que en el road book que nos dieron figuraban 41km (después, en realidad fueron 52km). Cuando llegamos al último control, preguntamos por lo que nos quedaba. Primero una chica nos dice que 20km,…vamos, ni de coña, con lo que llevamos hecho es imposible (todo, pensando que eran 41km), luego otro chico nos dice que 10km, cuatro por senda con toboganes y una subida fuerte y seis kilómetros para abajo hasta llegar a meta. Y allá nos vamos. Senda, senda, senda,…coño con la senda, y por fin comienza la subida, luego una bajada para subir de nuevo a un Plateau, que nos habían dicho que era la única zona donde no había árboles. No nos lo creemos, llevamos dos horas para hacer cuatro kilómetros!!!! No puede ser. Tenemos que llevar bastantes más. Pero bueno, estamos arriba y comienza la bajada, fuera peso  y agua al garete. Vaya bajada más técnica que hay al principio, moles de piedras y rocas con un nevero a la derecha y una cascada. Bajamos un par de kilómetros y de pronto….¡mierda!, si las marcas giran noventa grados a la izquierda y miramos a la izquierda y hay un pedazo muro del copón; ¡…pero no era todo para abajo…!. Pues no. Para arriba, con el calor que hacía, sin agua, menos mal que había otra enorme cascada a la derecha, pero nos quedaba algo separada. También había mucha gente subiendo y bajando por aquí, pues está el pico más alto de la zona. Por suerte, a media subida fluían arroyos con agua helada que me supo a gloria. Llegamos a la cumbre y desde aquí sólo nos quedaban seis kilómetros en una fuerte bajada por una senda para llegar a meta. ¡¡¡más de ocho horas para hacer 52 km!!!, y, ¡¡¡tres horas y media para hacer los veinte últimos!!!
Y esta etapa marcó un poco la carrera porque mucha gente llegó de noche. Yo tuve que ir a buscar a un colega de tienda, Mark, porque le había dejado la frontal a un voluntario y se le hizo de noche. Y bajar de noche por la última senda resultaba complicado.
Esto hizo que la etapa del día siguiente la recortaran más de veinte kilómetros. De sesenta y tres pasó a unos cuarenta.
Tercera etapa: 41 km (inicialmente programados: 63). Tres check points.

En esta etapa ya salimos cinco corredores una hora más tarde que el resto, debido a las diferencias de tiempo que había.

Pero el recorrido no se diferenciaba en nada de las etapas anteriores. La diferencia fue que esta vez nos calló un buen chaparrón (en realidad cayeron varios) que nos dejó calados y para colmo cien metros antes de meta había que cruzar un río dos veces. Como recortaron la etapa, el resto de la etapa nos llevaron en todo terreno hacia la playa(no de arena como las de aquí; de hecho conté unas cuatro personas en la playa, no había más) para dormir en las tiendas. Al día siguiente era la etapa larga.
Cuarta etapa: 76 km, siete check points.

Hoy salimos cuatro corredores dos horas más tarde que el resto. El perfil era de continuo sube y baja. Se subía una colina, se bajaba a un pequeño poblado, se volvía a subir, se volvía a bajar…pero esta vez todo por pista y caminos, salvo un pequeño tramo. Nos volvimos a ir Christophe y yo en solitario (como lo habíamos hecho en todas las etapas anteriores). Llegando al penúltimo avituallamiento??? Vemos las marcas (banderas rosas y cintas rosas) que nos desvían a una senda, la bajamos unos cuatrocientos metros y llegamos a una especie de casetas y…se acaban las marcas. Busca, rebusca, vuelve a buscar, arriba, abajo,…ni una marca. Subimos de nuevo, vemos claramente las banderas y cintas, volvemos a bajar,…nada de nada. Y pensamos,… a que es este el lugar que tienen preparado para dormir los que lleguen tarde y por eso está el desvío…Subimos a la pista y en ese momento llega un vehículo de la organización; era el control, uuufffff. Pero con ese tiempo perdido se nos acercó el australiano Grant (aunque en realidad tampoco suponía una amenaza pues estaba ya a más de tres horas), pero Christophe no paró a avituallar. Yo no tenía agua y tuve que rellenar. Christophe se fue. Me dijeron que aún quedaban veinte kilómetros y si del último control a meta sólo había seis kilómetros, como nos dijeron, pues haz cálculos… catorce hasta el siguiente; y me puse a correr para cazar al francés y de repente…llego al último control. Coño, si no llevaba ni cincuenta minutos, no es posible. Es igual, me dicen que Christophe va a dos minutos, que quedan cinco kilómetros de carretera una subida de dos y otra bajada dos. Aprieto, le cazo y sigo corriendo y,…no veo ni un puto banderín. Una carretera en obras, pregunto a los obreros si han visto marcas, nada. Paro a los coches y les pregunto lo mismo, nada de nada. Joder, me he perdido. ¿Y qué coño hago ahora, si no sé dónde diablos está la meta? Y paro un coche y le digo que me lleve para atrás. Cuando llevo casi un par de kilómetros me encuentro al australiano corriendo por la carretera, paro, me bajo y le pregunto si vamos bien. El me dice que la meta está después de las obras, según le dijeron en el último avituallamiento. Seguimos juntos y en un collado vemos, por fin, banderines rosas. Seguimos bajando y de pronto…la policía que nos para. Que no es por ahí, que “the camp is on the top”. Pero que coños me dices, si estoy viendo las marcas y los banderines. Que la organización le ha dicho que el campamento está en lo alto de la colina. Que no, coño, que las marcas son estas. Y baja como una exhalación un coche de la organización para decirnos, que efectivamente, la meta está en la colina. ¡Hala!, para arriba de nuevo, y allí estaba Christophe, y yo con media hora de retraso. Pero es que los tres siguientes corredores también se perdieron e hicieron lo mismo que yo, hasta que por fin, marcaron bien el desvío. Nada, un rato de cabreo, porque además te dicen que si no corriéramos tan rápido (ya sé que lo dicen con buena intención, pero cuando vas a competir,…vas a competir). Y si quieren que corramos más despacio, pues nada, la próxima etapa iremos de tranqui. Pero a los pocos minutos, me viene a la memoria el libro de Santandreu y ¡qué narices! a disfrutar de la panorámica, que además he venido invitado y a comer frambuesas, que hay un montón alrededor. Y la etapa siguiente, pues a correr como un cabrón, porque cuando llevas la competición en las venas, eso no hay quien lo pare. Además teníamos un día de descanso, pues la etapa la hicimos en unas diez horas.
El día siguiente lo aprovechamos para bajar a un pequeño pueblo, donde se nos dio carta blanca a todos. Así que aprovechamos para comer como dios manda y variar esa comida en polvos de la que terminas hasta las narices.
Quinta etapa: 45 km, cuatro check points

Como en la etapa anterior nos salimos un poco del parque, en esta entramos de lleno en él. Y era la zona más propicia para encontrarnos con osos, caribús, mooses (alces),

…así que el director del parque nos dio unas recomendaciones y nos pusieron un cascabel a todos los corredores (para espantar a los animalitos; creo que los osos no son amorosos; y los caribús tampoco). Eso sí, la noche estuvo lloviendo sin parar y el día amaneció igual, por lo que nos tocó una etapa en la que creo que no paró de llover ni dos minutos, lo que la convirtió en una etapa divertida por el barro, el agua, las raíces, volviendo a los orígenes de las primeras etapas. Los últimos seis kilómetros transcurren por una senda con un enorme acantilado a tu derecha, con alguna bajada al mismo y desde donde puedes ver, con suerte, focas, ballenas,… La meta estaba en un lugar espectacular: un faro en una estrecha península con unos enormes acantilados. La pena fue el tiempo, que aunque me vino muy bien para correr, no lo fue tanto para disfrutar el paisaje.
Y queda la última etapa, la guinda de la carrera: 12 km (en realidad serían 8 km).

Como podéis ver en la foto, se trataba de rodear la isla de Buenaventura y de Rocher Percé. Pero claro, había que llegar hasta la isla y todavía no se han inventado zapatillas que corran por encima del agua. Así que nos trasladaron, primero en bus hasta el puerto de Percé y luego en barco hasta la isla; pero antes nos dieron una vuelta en barco rodeando la isla donde se veían caer cascadas  directamente al mar o focas, ballenas (esta vez si que pudimos verlas),… impresionante.


Esta etapa nos la tomamos con calma. Salimos tranquilos, formamos dos grupos, pero siempre puede aparecer alguna sorpresa, y esta vez me tocó a mí. A dos o tres kilómetros de meta, la chica que iba delante de mí (María) empezó a agitar los brazos, a sacudirse,…que narices le está pasando…, y de repente noto un picor como un mordisco en la cara, en el pie…tres avispas me picaron en el pie y una en la cara.

Parecía que me había puesto botox en la cara (mira tú, una manera gratis de quitarte las arrugas). Bueno, al final llegamos casi todos juntos, abrazos, medallas y contentos. Al final nos tenían preparados unos buenos canapés (como no, la mayoría con salmón, y del bueno)
De todas las carreras por etapas que hecho, esta me ha llamado la atención por su dureza. No quiere decir que las otras no lo hayan sido, pero, en general, la mayoría de este tipo de carreras siempre se hacen por un terreno propicio para correr, con muy poco desnivel y donde la mayor dificultad se encuentra en la temperatura. Este, en cambio, lo fue por la orografía. No me esperaba algo así y me sorprendió gratamente. Una buena organización con pequeños fallos subsanables

Canadá es, pues eso, lo que vemos en los documentales. Inmenso, todo bosque, lagos,…pero si hay algo que me causó impresión de este país, no fue sólo su naturaleza, sino algo de lo que tenemos mucho que aprender: EDUCACION. No sé, quizás será que el país tiene veinte premios Nobel y les importa un carajo el fútbol (el deporte nacional del país es el hockey sobre hielo y el lacrosse (que seguramente la mayoría no tienen ni idea de lo que es: dos equipos que usan un palo con una red en la parte superior  y una pelota de goma). Durante todo el recorrido, y digo todo, no vimos ni un solo papel, ni una botella, ni nada de nada en el suelo. Y hay cientos de senderos y cientos de kilómetros, todos bien marcados (vamos igualito que en León!!!). Pero es que, además, el director del Parque y los guardas nos acompañaron varias etapas. Y cenaron con nosotros (por suerte, a mi lado) y pudimos tener una buena conversación. Entre otras cosas, lógicamente, hablamos de carreras. En Canadá (al menos en esa zona) la participación está abierta a todos los corredores, vamos que pueden participar cientos de ellos en cualquier carrera, sin restricción (no sé qué pasaría si fueran miles y miles, pero como eso todavía no ha ocurrido, y dudo que ocurra, pues a esperar). Evidentemente eso provoca que haya turismo, que vaya gente y que los pueblos puedan sobrevivir o tener alguna ayuda extra. Repito: TODAS las sendas bien marcadas. Y es un parque nacional. Pero las restricciones están donde no están las sendas. ¿Habéis ido a Picos a ver cómo están las sendas? La mitad perdidas, el otro 25% medio perdidas,…¿y el turismo para esos pueblos??? Pues a Pirineos, Alpes, Cárpatos, Andes,…Y que no me vengan ahora a decir, que mejor así, que así no se masifica. Si tú vivieras en Caín o en Cordiñanes,…¿pensarías lo mismo? ¿Habéis viajado a Nepal? ¿Sabéis cuanta gente que antes malvivía del campo, han montado lodges (o cualquier otro negocio), porque eso les da una mejor calidad de vida? Ah, pero no, es mejor que no vaya gente, que no se masifique, que sigan anclados en el siglo XVI, para que cuando vayamos nosotros (de pascuas a ramos) podamos hacerles fotos en taparrabos, con su miseria y luego volver a nuestra zona de confort.

23/7/2014

ULTRA TRAIL VALLS D'ANEU





No conocía esta parte de los Pirineos. Quizás era la única zona que aún no había pisado. Así que, ante la invitación que me propuso Ramón para hacer esta carrera, ver el perfil y el lugar por donde transcurría, no lo pensé mucho y decidí ir. Siempre me atraen los lugares que no conozco.
De todos modos, y haciendo un inciso, también me habían llamado de Canfranc. Al parecer quieren darle un empuje a la maratón más bonita y espectacular que hay ahora mismo en España y también tienen en mente, como no, hacer una ultra. Así que me llamaron para hacer un video promocional y allí me planté. Espero que todo llegue a buen puerto, desde luego, los ingredientes los tienen, y buenos.
Al día siguiente partí para Esterri d’Aneu, lugar de donde arrancaba la ultra. Allí me encontré con algunos conocidos. Pero de lo que estábamos pendientes era de la meteorología. Pronosticaban buen tiempo, pero esto es alta montaña y esto es algo impredecible. De hecho, el día de la carrera amaneció lloviendo, pero despejó antes de la salida.
La salida fue a las 6 de la mañana. Como de costumbre, al principio en grupo hasta que aparecen las primeras subidas, no muy fuerte pero que van estirando la carrera. Íbamos un pequeño grupo delante y al llegar a una carretera, siguiendo las marcas vamos…en dirección contraria. Al parecer estas marcas eran las de otra carrera. Por suerte, algunos llevaban GPS y nos dimos la vuelta. Esto hizo que nos juntáramos de nuevo casi todo el pelotón. Pero bueno, fue al principio y no fue mucho tiempo.

 Y así llegamos a Espot donde empezaba la primera subida fuerte de la carrera hasta el coll de Fogueruix, 800 metros de desnivel en 5 km con pendientes de hasta el 45%. Desde aquí una buena bajada por senda hasta Planes de Son.
Seguimos hasta Tésol y aquí empieza la fiesta. 1.150 metros de desnivel positivo en 5km de pala pirenaica con pendientes hasta el 50%. Esta subida era cronometrada y tenía premio, siempre y cuando acabaras la carrera (que por cierto hice el mejor tiempo, quizás porque el fin de semana anterior había hecho el km vertical del Catoute y venía con buenas sensaciones, vaya usted a saber). Jejeje, el premio eran seis botellas de cerveza (…para los/as cinco primeros que vengan a casa).

 Pero lo mejor venía ahora. Vaya cresteo, alucinante, un kilómetro de cresta para enmarcar. Estamos dentro del parque nacional de Aigüestortes y Sant Maurici. En este tramo ya nos desmarcamos Tito y yo.

 Vamos solos, aunque seguidos muy de cerca por Alex Colomina. Beber agua de estos lagos y fuentes no tiene precio. Y más con el calor que hace. Esto es agua. Desde el Pinetó bajamos hacia el valle de Cabanes, piedra y canchales para luego hacer la subida al cuello de Basiers. Este tramo forma parte de Carros de Foc y es el punto más alto de la carrera: 2.759m. Seguimos por una senda de piedra, pasando lagos, cascadas y arroyos hasta llegar al refugio Mataró. En este tramo, al llegar a un avituallamiento, tuvimos un pequeño lapsus. No sabíamos si nos habíamos saltado un control. La verdad es que hubiera sido una faena, pero seguimos siempre las marcas. Así estuvimos un rato, hasta que apareció Alex, que como traía GPS, pudimos confirmar que lo habíamos hecho bien.

Continuamos subiendo hacia el lago Helado para bajar a Saboredo. Aquí Tito y yo nos volvimos a parar. No había marcas. Una persona nos dijo que era por la senda que íbamos, pero yo bajaba y no veía ni una sola marca. De nuevo a subir y hablar con Tito. Joerrrr, en el breifing nos dijeron que había marcas cada 50m y aquí no hay ni una en un km, por lo menos. Y vuelve a llegar Alex con su GPS y confirmamos que, efectivamente es por ahí. Bajamos por una senda pedregosa hasta llegar a una pista y……….por fin una marca (desgraciadamente, como suele ocurrir en algunas carreras, siempre hay algún gilipollas que tiene como deporte quitar marcas).
No seguimos la pista, pues unas marcas nos indican un desvío a la derecha para empezar a subir por una pradería, que pronto es senda y nos lleva al puerto de la Bonaigua.

 Aquí hay otro avituallamiento, pero hay que seguir subiendo por esas sendas herbosas hasta el Tuc de la Cigalera (2.486m). Al final, otros 1.600 metros positivos para el cuerpo. Estamos en el parque natural del Alto Pirineo. Ahora comienza una bajada por el valle de Muntanyó que nos lleva al lago de Garrabé, un sendero pedregoso con canchales y algo de barro por sendas sube y baja. Antes de llegar a Boren, tuvimos otro pequeño lapsus. Bajábamos por una pista y veo una marca con cinta muy larga a la izquierda, pero nada más. Seguimos bajando y me doy cuenta que no hay marcas. Nueva parada, nueva consulta al GPS y, efectivamente, nos hemos pasado. Vuelta a subir a coger el desvío a la izquierda. Aquí tuve un momento malo, pero conseguimos llegar a Isil, donde esperaba el remate final.
Comenzamos a subir por una pista y llegamos a una especie de refugio, donde estaba el avituallamiento. Desde este momento comenzaba la parte más montañera y nos acompañó Ramón. Al principio una senda por bosque, en continua subida hasta llegar a una planicie herbosa. El paisaje aquí es espectacular, rodeado de alta montaña, con cascadas a ambos lados y arroyos de agua. Pero este paisaje tan bucólico contrasta con el sufrimiento que tenemos que hacer para subir hasta el collado de Montroig (al final no se subió a la cumbre porque había nieve y podría estar peligroso, pero nos quedamos muy cerca). Esta subida fue demoledora. La verdad es que aquí, aunque agotado, me encontraba bastante bien. Ramón se quedó aquí a esperar a los demás corredores. Nosotros seguimos. Desde este collado bajamos un poco, volver a subir, volver a bajar y nueva subida. Un lugar precioso. Y ahora tocaba la última bajada, los últimos kilómetros y ya estaba. Una preciosa senda entre rocas y lagos (Tartera, Tres lagos, Ventolau) nos va bajando, al principio suave y luego de una forma más abrupta hasta llegar a una pista. Y a partir de aquí me encuentro fatal. Tito me dice que sólo quedan 8 km. Y detrás oíamos que nos habían recortado tiempo. Al principio les sacábamos veinte minutos y parecía que se habían reducido a diez. Joder, bajamos como cazas. Y yo, sin beber, ni comer, ni refrigerar mi cabeza porque ya nos quedaba poco, empecé a sufrir lo mío…
Y para rematar la faena, pues no era todo para abajo. Otra subida no muy larga, pero muy cabrona, con cadenas me sacaba las últimas gotas de sudor que me quedaban y nos llevan a la capilla de San Beado. Y a seguir corriendo, ahora hacia abajo e intentar no perder el ritmo. Voy fundido, pero todavía nos han puesto otra jodida tachuela y además creo que atrás venían muy cerca. Apuro al máximo, llegando a la carretera ya nos dicen que atrás viene a más de veinte minutos. No sé si esto me alivia. Al final, como acordamos, llegamos juntos a meta: 15 horas 10 minutos. 92,3km y 7344m de desnivel positivo.
Nunca pactas hacer una carrera juntos. Yo salgo a ganar o a hacerlo lo mejor posible. Esto te lo va diciendo la carrera. Creo que te das cuenta y casi no hay que hablarlo. Pero si ganar una carrera está bien, compartir esta experiencia con estas dos personas (Tito Parra y Alex Colomina) y entrar juntos os aseguro que está mucho mejor.

 Yo terminé vomitando y en el centro de salud. Sencillamente genial el trato de Cruz Roja y equipo médico. Alucinante lo de Tito, currando el día antes en un incendio, acaba la carrera y vuelta al curro sin parar ni a tomar unas cervezas (que sepa que esto no caduca y está pendiente).

Echaba de menos una carrera de este tipo, esas de montaña-montaña, con una organización excepcional. Muy recomendable. No os la perdáis, apuntadla en el calendario pues vais a disfrutar un montón.
Y aquí con quien llegó el último, un tipo muy majo, creo que polaco:


26/6/2014

LAS TORMENTAS



LA TORMENTA
Yo tuve un gran amor durante un chaparrón
y sentí aquella vez tan profunda pasión,
que ahora el buen tiempo me da asco.
Cuando el cielo está azul no lo puedo ni ver,
que se nuble ya el sol, que se ponga a llover,
que caiga pronto otro chubasco….

Bueno, dejemos momentáneamente de lado a Javier Krahe y vamos al asunto. ¿Habéis entrenado o competido alguna vez con tormenta? ¿Os ha pillado de lleno? ¿Qué hacéis? ¿Cómo reaccionáis?
Yo tengo una relación de amor-odio con las tormentas. Reconozco que me apasionan, disfruto viendo esas nubes negras y esas descargas amarillas acompañadas de esos sonoros sonidos. Pero también me acojonan. Y me acojonan porque es de las pocas cosas que yo no puedo controlar. Es como si jugaran a los dados contigo.
Me vienen a la memoria algunas carreras, especialmente la primera edición de la Ronda del Cims en Andorra. Salida a las 12 de la noche. Kilian en cabeza, yo detrás y Oscar Pérez y Jordi Martínez de Marsay acompañándome. Llegamos al refugio en la base del Comapedrosa sobre las 2 de la mañana y comenzamos a subir. A más de media subida se desencadenó una tormenta y nos caían rayos por todos los lados. Me paré y pregunté a Jordi y a Oscar a ver que hacíamos. Agua, nieve, rayos, las 3 de la mañana,…precioso panorama. Pero continuamos y Oscar con bastones (el jodío de él decía que si caía un rayo así nos daba a todos,...es que entre amigos lo compartimos todoJ). Al final neutralizaron la carrera en el refugio, pero a nosotros nos pilló de lleno. Lo curioso es que al año siguiente nos pasó lo mismo, sólo que en esta ocasión fue al final de carrera, subiendo al Col dels Meners (2.700m).
También me tocó sufrir el segundo año en el Tor des Geants, yendo con Christophe le Saux, no recuerdo exactamente que estábamos subiendo, pero se desencadenó otra tormenta y tampoco paramos. Y más carreras: la primera edición del Aneto, (creo que esta última también fue espectacular), la carrera de Truchillas,…
Pero donde más se me ponen de punta es en Picos de Europa. Aquí me han pillado un par de veces y no se lo recomiendo a nadie. Recuerdo un día yendo de Cabaña Verónica a Caín por la collada Blanca. Justo en el jou que hay después de la collada antes de bajar el Hoyo Grande Cimero, se desencadenó una tormenta  de las gordas. Me metí debajo de una piedra (algo que parece ser que no se debe hacer, al final expondré unos consejos que parece ser son los que hay que seguir.  De hecho, al día siguiente me enteré que esa tormenta había matado a un montañero y herido a otro en la brecha de los cazadores, el paso que va del Urriellu a Cabrones). Cuando pasó,  seguí con calma ya que pensé que no habría más. Subí La Palanca, bajé a Jermoso y hacia Asotín. Y aquí empezó de nuevo el baile. Otra tormenta. No os imagináis como bajé por la rienda de Asotín! En algún momento creí que un rayo me iba a ensartar contra la pared. Creo que tengo el record de bajada. Que por cierto, es otra cosa que tampoco se debe hacer,….correr.  Aunque esto me recuerda cuando hacía descensos de aguas bravas. Había saltos que producen rebufos. La teoría dice que si caes en un rebufo, no debes hacer nada, no debes luchar contra el agua, sino dejarte caer hacia el fondo, ya que es por donde el agua te “escupe”. Pero claro, a ver quién tiene la sangre fría para hacer esto;  pues eso mismo pasa cuando estás corriendo,…
Pero es que la neura sigue. Vaya semana que tenemos de tormentas. Pero quién se queda en casa sin salir a entrenar. Y más si no puedes entrenar por las mañanas, que es cuando no suele haber tormentas. Estos días (como vengo haciendo otros años) antes de salir, me asomo a la ventana. Miro hacia donde están las nubes más negras. Y salgo en su dirección para cuando las veo ya más cerca, cambiar el rumbo. Por ejemplo, si están al norte, giro al oeste para evitarlas, pero no siempre funciona y tengo que seguir girando, por ejemplo, hacia el sur. No os lo creeréis, pero ha habido alguna vez que las muy cabronas me han seguido por más giros que he hecho (y lo repito, no es coña). Y lógicamente alguna vez me han cazado. Como ayer. Pero también tiene su parte positiva. Pues para evitar que me cacen, me obligan a acelerar el ritmo,...y mucho. Así puedo hacer entrenamientos de calidad. Alguna vez me han cogido lejos de casa, pero lo más lógico es que cuando me pillan, lo hagan entre dos o cinco kilómetros de casa.
 Y así andamos…
Desde entonces jamás he dejado el balcón
no hago más que poner la máxima atención
en cirros, cúmulos y estratos.
La menor nube gris me colma de placer
aunque a decir verdad sé que no han de volver
tan torrenciales arrebatos.

Ojalá mi canción llegue al Pico aquél
a decirle que yo le seré siempre fiel,
que la llevo dentro del alma,
y aunque sople el simún con seca realidad,
un día nos reunirá una gran tempestad
tras la que no vendrá la calma.

PRIMEROS CONSEJOS DE ACTUACIÓN (atención corredores al segundo punto):

-Retirarse de todo lugar alto; cumbre, cima, loma, cresterío... y refugiarse en zonas bajas no propensas a inundarse o recibir avenidas de agua.

-NUNCA echar a correr durante una tormenta y menos con la ropa mojada, esto es muy peligroso. Creamos una turbulencia en el aire y una zona de convección que puede atraer el rayo.

-Deshacerse de todo material metálico (piolets, bastones, mochilas con armazón...) y depositarlo a más de 30 metros de distancia. Los rayos aprovechan su buena conducción.

-NUNCA refugiarse debajo de un árbol o una roca o elementos prominentes solitarios. Un árbol solitario por su humedad y verticalidad aumenta la intensidad del campo eléctrico. En cambio un bosque aunque sea pequeño (no un grupo de árboles) puede ser un buen refugio cobijándonos debajo de los de menor estatura.

-Alejarse de objetos y elementos metálicos como; vallas metálicas, alambradas, tuberías, líneas telefónicas e instalaciones eléctricas, railes de ferrocarril, bicicletas y motocicletas, maquinaria...
La proximidad con grandes objetos metálicos es peligrosa incluso cuando no se está en contacto con ellos, ya que la onda de choque producida por el rayo calienta sobremanera el aire lo que puede producir lesiones en los pulmones.

-Alejarse de terrenos abiertos y despejados, como praderas, cultivos y campos de golf. En estas zonas sobresalimos bastante del terreno y nos convertimos en pararrayos.

-Aislarse del suelo y del contacto con charcos o zonas mojadas. Salir inmediatamente y alejarse de ríos, piscinas, lagos, el mar y otras masas de agua.

-Alejarse y NO refugiarse en pequeños edificios aislados como graneros, chozas, cobertizos...las tiendas de campaña tampoco son seguras.

-NO refugiarse en la boca de una cueva ni al abrigo de un saliente rocoso, el rayo puede echar chispas a través de estas aberturas, algunas son incluso canales naturales de drenaje para sus descargas. Solo estaremos seguros en una cueva si es profunda y algo ancha, mínimo un metro a cada lado.


-La posición de seguridad mas recomendada es colocarse quieto de cuclillas, lo mas agachado posible. Esta posición nos aislará bastante ya que no sobresalimos mucho sobre el terreno tocando solo el suelo con el calzado que según su material nos aislará mucho más.
Podemos sentarnos o tumbarnos sobre un objeto o material SECO y AISLANTE para estar más cómodos, incluso sobre la mochila si no tiene armazón metálico.

-Si notamos cosquilleo en el cuerpo, se nos eriza el cabello, o vemos brillar y echar chispas un objeto de metal HAY QUE ECHARSE AL SUELO INMEDIATAMENTE porque la descarga de un rayo es inminente.

-Si se va en grupo es aconsejable dispersarse unos metros y adoptar las posiciones y precauciones de seguridad, en caso de ir con niños para evitar el pánico o el extravío mantener contacto visual y verbal con ellos. Si un rayo afecta a una persona las demás en contacto pueden verse afectadas por la descarga, por esto mismo también es recomendable alejarse de rebaños y grupos de mamíferos.

-Apagar walkie-talkies y teléfonos móviles, cuyas radiaciones electromagnéticas pueden atraer los rayos.

-El mejor sitio para refugiarse a la intemperie durante una tormenta es un vehículo cerrado, un coche no descapotable, furgoneta, camión...
Dentro debemos apagar el motor, bajar la antena de la radio y desconectarla, cerrar las ventanillas y las entradas de aire. Aunque caiga un rayo en el vehículo este se cargará solo por el exterior mientras que el interior quedará intacto, fenómeno conocido como "Jaula de Faraday", por si acaso de todos modos es mejor no entrar en contacto con ningún cuerpo metálico.

-Es totalmente falsa le creencia popular de que un rayo no cae dos veces sobre un mismo lugar.
Si nos encontramos en una vivienda, refugio o cabaña:
-No asomarse al balcón o ventanas abiertos para observar la tormenta.
-Cerrar puertas y ventanas para evitar corrientes de aire.
-Alejarse de la chimenea y NO hacer fuego en ella o apagarlo si esta encendido. De las chimeneas asciende aire caliente cargado de iones, lo que aumenta la conductividad del aire abriendo un camino para las descargas eléctricas actuando como un pararrayos

-En caso de hallarnos en un piso o vivienda, hay que desconectar los electrodomésticos, los aparatos eléctricos y las tomas de antena de televisión ya que el rayo puede entrar por las conducciones de electricidad y TV causando daños o la destrucción de estos objetos.

-Una buena manera de aislarse es sentarse en una silla que no sea de metal apoyando los pies en la mesa u otra silla tampoco metálicos. Lo mejor es tumbarse en una cama o litera más aún si son de madera.
En el caso de que una persona sea alcanzada por un rayo:
-La descarga eléctrica no permanece en ella, se puede atender con toda seguridad.

-La víctima puede tener quemaduras donde fue alcanzada por la descarga y también por donde esta salió, y en las zonas en contacto con partes metálicas. También puede tener dañado el sistema nervioso, haber perdido la visión y la audición y tener algún hueso roto.

-En todo caso hay que pedir urgentemente asistencia médica y si no respira o el corazón ha dejado de latir tratar de reanimarla con los procedimientos habituales de primeros auxilios.

A QUÉ DISTANCIA ESTÁ LA TORMENTA?
Hay una fórmula para saber a qué distancia se encuentra una tormenta, y si se aleja o por el contrario, se acerca a ti. El sonido viaja a una velocidad de 330 m/sg. Si cuenta los segundos que transcurren entre la visión del relámpago y el sonido del trueno, multiplicas 330 por los segundos transcurridos tendrás los metros a los que está la tormenta. Por ejemplo, si transcurren 6 segundos, multiplica 6 x 330= 1.980 m, casi 2 km.
CINCO TRUCOS DE “HOMBRE DEL TIEMPO” DE TODA LA VIDA:

1) Si por la mañana las nubes tienen un tono rojizo, es probable que llueva al final del día. Por el contrario, un atardecer rojizo augura buen tiempo al día siguiente.
2) Si después de unas horas soplando el viento de repente para, busca cobijo, es la calma antes de la tempestad.
3) Si escuchas una buena serenata de ranas, es más que posible que se avecine una buena tormenta.
4) Escarcha y/o rocío abundante a primera hora de la mañana o a última hora de la tarde es un indicio de tiempo estable en las próximas horas.
5) El humo de una fogata puede indicar el sistema de presión de la zona: si se queda a poca distancia del suelo puede llover, y si sube en vertical y recto probablemente haga buen tiempo.
6) Haz caso al refrán: “Niebla en el valle, montañero a la calle. Niebla en la montaña, montañero a la cabaña”.

6/6/2014

ENTREVISTA



Ayer me hicieron una entrevista en una emisora a nivel nacional. Me habían llamado. Normalmente te llaman a una hora,  pero siempre puede retrasarse por algunos motivos. Es normal. Hasta ahí lo entiendo. Pero ha sido la primera vez que se me ha pasado por la cabeza levantarme y largarme.  Pero, en fin, hay que tratar de ser lo más educado posible y capear el temporal como mejor puedas y ahí aguantamos los temas de fútbol y fútbol. Hace poco leí un artículo que refleja mi pensamiento. Más o menos decía así (con algunos toques personales):

“…No me gusta el fútbol. Me siento obligado a aclararlo. De hecho, mi sentimiento va más allá de no gustarme: me desagrada profundamente el fútbol y todo lo que se le asocia. No entiendo un deporte en el que unos tipos que corren, se empujan, se tiran al suelo fingiendo dolores de parto, escupen y se dirigen al árbitro con insultos que acompañan de tocamientos genitales en la propia entrepierna.
Es algo terrible esto que me pasa, ya que vivo en un mundo en el que no puedo escapar de él. Por más que me esfuerce por ignorarlo, siempre se cuela algún conocimiento indeseado. Sin embargo, yo soy incapaz de contagiar mis pasiones a nadie. Por mucho que me apasionen las montañas, las ultras o los libros de Chomsky,  la inmensa mayoría de la gente vive tan feliz sin saber qué coño es todo esto. Mientras, yo estoy condenado a saber quién es Gerard Piqué, quién es su novia y quién es el Cholo Simeone. Para ignorar toda esa información no deseada tendría que vivir en una cueva, sin comunicaciones ni tratos con los humanos, cazando jabalíes con lanza y recolectando frutos. Los fans de Piqué, su novia y el Cholo Simeone, en cambio, no tienen que filtrar información sobre mis gustos e intereses, porque esa información, sencillamente, no les llega por ningún medio.
Preferiría no enterarme de nada, pero, como me entero, a veces elaboro juicios, como los elaboro sobre lo que me gusta. Tampoco puedo apagar el cerebro…”

La verdad es que si me llegan a preguntar sobre la selección y el próximo mundial, probablemente les hubiese cambiado el color de la cara (o igual me hubiesen echado y así no tendría que irme yo). En mi época de estudiante de Educación Física tuve buenos profesores, pero tuve uno que causó cierta admiración por su forma de ver el deporte (siempre hay profesores “raros” en todas las universidades). Veréis, me importa un carajo que la selección gane o no el mundial, como si no llega a clasificarse, me dejaría en la más absoluta indiferencia (para qué engañarnos, en el fondo creo que me alegraría un poquito). Pero es que esto lo puedo aplicar a casi todos los deportes. Debo ser un espécimen muy raro porque me importa otro carajo que Nadal, Alonso, Gasol, etc, etc ganen o pierdan. Sí que es cierto que tengo una pequeña excepción, que son mis amigos. Ahí sí que me alegraría verlos triunfar (porque son mis amigos y los conozco), pero es que para mí una persona de Cuenca (con todos mis respetos, tengo algunos amigos allí) que no conozca, vale lo mismo que una persona de la república de Malgache. Y si el deportista de la república de Malgache ha corrido mejor y ha ganado al de Cuenca, pues me parece igual de bien que si hubiera ocurrido al revés. Vamos, que si me preguntan a la salida quién preferiría que ganase, pues eso, me la trae al pairo.

En fin, que estuve en una entrevista en la que prácticamente no me enteré de nada, porque desconocía el noventa por ciento de lo que estaban hablando. Generalmente, cuando te llaman para algo así, suelen tener alguna información sobre el tema. Pues no. Claro que así fue la cosa. Sabiendo que eres corredor de ultras,…No es el diálogo original, pero algo parecido:

-....
-        -  ¿Corres 10 km?
-         - No, distancias más largas…normalmente me gusta correr ultras
-         - Ah, ¿has corrido maratones?
-         - Bueno, sí, pero las ultras son carreras superiores a esa distancia
-        -  ….
-        -  Ultimamente hay una moda por correr y no es bueno, hay gente que muere de muerte súbita
-          -Sí claro que hay (aquí no dije lo que pienso, un fallo. Y probablemente más en el fútbol, y en el sofá,..)

Te cortan porque no sé quien entra en antena (pero vuelve a ser sobre fútbol)…y tú allí sentado en la silla como un gilipollas, madre; y tú como un gilipo..o..o..ollas!!!!