13/9/2014

Tor 2014 - 2

Por cierto, me lo acaban de enviar, si alguien sabe italiano..., aunque me imagino lo que puede decir. También os aseguro, que yo no he hecho, todavía, ninguna declaración a ningún medio, así que no sé, me imagino que lo hayan leido del blog o vaya usted a saber:

Y, esto es una suposición mía, pero igual presiento que todavía puede estallar algo más grave. Vamos a esperar unos días, pero por lo que ví, no sé, no sé que pasará.
Y, de paso, algunas aclaraciones a lo que he ido leyendo respecto a la descalificación de Canepa. Desde un principio se la descalificó por coger un coche, como ya habréis leído en mil sitios. Es más, yo estaba en Donnas, cuando, creo que era el fisio de ella, se levantó airado y señalando con un brazo comenzó a gritar continuamente pidiendo el nombre del voluntario que había dado el chivatazo (aquí se pensaba que era un voluntario y no un corredor). Como no había pruebas, el siguiente paso fue lo de que se saltó un control, concretamente el de Les Goilles. Vamos a ver si hay alguien que me pueda aclarar esto, aunque lo dudo muchísimo. Los controles se van avisando por tfno o radio en cuanto pasa un corredor y se calcula aproximadamente cuando va a llegar al siguiente control (lo pude comprobar después porque yo me quedé dos días en el refugio de Frasati, antes de subir Malatra y además les ayudé a marcar el recorrido, junto con Oscar, por la noche, ya que las vacas les comian las banderas). Y, especialmente a los primeros, porque, que narices, la mayoría quiere ver a los y las primeras. Así que si desde Cogne te avisan de que acaba de salir la primera chica, el siguiente control ya sabe cuando va a llegar, más o menos. Pero es que ese control es prácticamente imposible saltárselo. Si lo conocéis, es una casita al lado de un camino de hierba, pero a la que no entra nadie, pues el control lo tienen al lado, en un prado y es una pequeña mesa con un toldo donde hay un par de señores en donde sólo dan agua, té y galletas, nada más. Es imposible no verlo y no me quiero creer que cuando pasara por allí no hubiera nadie. NO hay forma de saltárselo, pues a la derecha hay un arroyo profundo y a la izquierda bosque, sin sendas ni nada parecido.
Aunque hay una excepción que sería ir por la pista de tierra hasta el refugio Sogno di Berzi, y así, sí que te saltarías el control,  pero también saltaría la alarma, hacer unos diez kilómetros con casi mil metros positivos sería demasiado descarado como para no darse cuenta del crono tan rápido. Y si además ya has pensado hacer eso, no sería nadie tan gilipollas como para no saber que tienes un control en medio, me imagino que esto ya se lleva estudiado de antemano.
Así que, saquen ustedes sus propias conclusiones, que yo tengo las mías!!!!

9/9/2014

Tor 2014

Ciertamente no entraba en mis planes hacer el Tor este año, pero los "daños colaterales" de pertenecer  al principal sponsors de la carrera cambiaron mis planes. Después del lamentable año pasado, en cuanto al comportamiento de ciertos corredores con el beneplácito  de la organización, parecía ser que este año la organización tomo nota de ello y decidió poner un reglamento más serio respecto a lo permitido y no permitido (véase página web). Con algún cambio de última hora. Al final si que permitían el acompañamiento a corredores, pero sin poder ayudarles, ni asistirles (aquí casi me da un ataque de risa, como yo mismo pude comprobar). Respecto al material obligatorio ya hablare más adelante.
Comienza la carrera y enseguida Silvio se va. Por detrás vamos un pequeño grupo de cinco separados por muy poquito tiempo e incluso intercalandonos posiciones, aunque el francés Colle se va un poquito. Aún así en la primera Base de vida el italiano solamente iba diez minutos por delante y eso aquí no es nada. Pero, eso si, acompañado de cuatro corredores (admitamoslo, es legal, ya.no voy a discutir si es ético, justo,....). El quinto clasificado hasta ese momento, otro italiano, también llevaba compañía y a este sí que pude comprobar que no era sólo compañía lo que le hacían ya que compartí muchos kilómetros con el, intercambiandonos posiciones en alguna ocasión.
Y para no enrollarme e ir directamente al grano pasó a comentar lo que realmente me calentó. Primero: estaba prohibida la ayuda de los acompañantes. Primer salto a la torera. Pero vamos a ver, tu  (o varios) acompañas a alguien durante horas o días y no le vas a pasar agua, barrigas o lo que sea. ¿Quien te va a ver o a controlar a las tres de la mañana a tres mil metros de altura? O me es igual en cualquier otro sitio.
Segundo: los acompañantes no podían entrar en la zona de avituallamientos y menos coger avituallamientos. Segundo salto a la torera. Y esto lo pude ver y comprobar yo. Pero es que luego Montse(la compi de Oscar),  Millán (el padre de Pablo), los compañeros  de Juanan, los padres(creo) de Darío, ....y seguramente que vendrán muchos más, me vinieron a confirmar todo esto y más, como que alguno de cabeza se fue a dormir a una caravana (motivo de descalificación).
No me lo podía creer. Se me empezaron a cruzar las ideas. Iba de puta madre, tenía muy buenas sensaciones, me encontraba mejor de lo que imaginaba e incluso llegue a pensar que podía hacer podium. De hecho, fui con Oscar mucho tiempo,  el se iba en las bajadas y yo le cogía en las subidas.
Pero el espectáculo que iba viendo y lo que me iban comentando, me enfureció y así se lo hice saber a Oscar. Si se permite todo esto, yo en Cogne(segunda base de vida) lo dejo.
Puedo permitir(con reservas) ciertas acciones, pero hasta un punto. Esto sobrepasa todas mis expectativas.
Y así llegue a Cogne (donde, por cierto, fue el origen del conflicto de la Panetta). Y, en un principio allí me quede. Luego, varios colegas, valencianos, portugueses, Cántabros,....intentaron convencerme de que siguiera. Pero estaba muy cabreado y a alguien se le ocurrió la idea de que me fuese a dormir( eran las cuatro y media de la mañana) a ver si así se me pasaba. Le hice casó, pero no se me paso. Me  levanté sobre las seis y en ese momento llegaron Pablo y Juana . l final, después de varias disertaciones y tras hacerle caso a alguien, decidí seguir pero con la firmeza de dejarlo en Donnas.
Así que seguí. Cogí a Pablo que había salido un poco antes y continúe. Pero la cabeza ya no estaba en su sitio y al poco tiempo me arrepentí de haber salido. Llegue a un refugio y espere a Pablo. Le pregunte donde era el próximo punto donde le esperaba su padre porque allí me iba a parar. De esa manera acompañe a Pablo hasta el control donde estaba Millán y allí me pare sin saber que Pablo lo iba a dejar cinco kilómetros después.
Y ahí se acabó mi carrera, sin ningún tipo de pena ni remordimiento.
Y ahora voy al material obligatorio y a las clásicas y típicas amenazas(que clásica y típicamente nadie cumple),
Primer fallo: revisión de material el día antes con colas de más de dos horas para hacer algo que no tiene sentido y me parece ridículo. Me explico: para que pasa un control de material el día antes si en cuanto lo paso puedo quitar o meter lo que me da la real gana. Es más, yo podría pasar el control con mi mochila y todo el material correcto, luego se la paso a Oscar y lo pasa también con mi mochila, después se la paso a Pablo y así hasta que acabemos todos los colegas. Que digo yo, sí amenazas con hacer controles de material en carrera (no se hizo ninguno, como en la mayoría) por que no los hacéis, por ejemplo, en las bases de vida, que la gente llega estirada y se suele parar más tiempo a reponer y así no se les hace perder tanto tiempo y es, a la vez, una medida de seguridad. Os creéis que todos llevaban todo el gran listado de material obligatorio que exigían este año,ja.
Va un ejemplo: el americano Nickademus. Cuando yo estaba en Cogne, un rato después llego el con una mochila de esas compactas, pequeñitas que se ciñen al cuerpo. Ahí no entran ni las llaves del coche. Ah, pero su acompañante si que llevaba una buena mochila y que, otro más, se abastecía de los avituallamientos. Pero es que el colmo fue lo de los bidones. Y eso si que me llamo la atención, que en los dos botellines de plástico flexible solo llevaba un sorbo de agua ( si, dos dedos de agua). Coño, ni un camello se administra mejor.
Y ahora Panetta. Tela con esto. Cuando yo llegue a Donnas allí estaba ella, recién parada. Le pregunte a su acompañante-entrenador que había pasado. Me dijo que la habían descalificado por coger un coche de Cogne a Lizam( o como se escriba). Este trayecto son cuatro kilómetros que van por una senda paralela a la carretera. Lógicamente el lo negaba. E incluso me dijo que los tiempos de paso eran normales. Pregunte a uno de la organización involucrado en el asunto y me dijo que la descalificación fue que un corredor (menudo pájaro, porque me toco compartir carrera con el y tuvo detalles bastante feos) la vio subirse a un coche. Tocate los huevos. Y sólo tenéis esa prueba. Venga ya. El próximo año a los cuatro, ocho o veinte que vayan delante de mi voy a decir que los he visto subirse a un coche. A mi dame una prueba fiable, una foto, un video, pasos de tiempo anormales, un juez de carrera,... Pero un corredor, el Fabio ese que iba quinto, venga ya!!! Quiero creer que tenéis algo serio. Pero es que luego comentaban de dejarla seguir descontándole el tiempo que había estado parada. Así que, yo, hasta ahora no tengo más noticias,... Con lo fácil que lo tuvieron el año pasado para pillarla. Eso si, ya me dijo que el Tor se había acabado para siempre(bueno, depende de la pasta que pongan sobre la mesa).
De todos modos también he podido comprobar gratamente como hay ya más corredores "pro" que se han planteado esta carrera sin ningún tipo de ayuda mas que la bolsa que da la organización, como Oscar, Christophe y Antoine (ambos de WAA).

1/9/2014

EL ULTIMO BOTAS NEGRAS

¡Levantad, Tribus montañeras! Regresa el último Botas Negras

Dedicado, sin acritud, a las personas, organismos y gestores de Medio Ambiente.
     "Esto es una versión personalizada de un buen artículo recibido hace un tiempo"

            ¡Jaou! Hoy os hablo a vosotros, protectores del medio. Mi palabra busca el corazón gris que mis ojos ven en vuestra alma. Mi piel, curtida por mil montañas, cuenta por muchas lunas los reflejos plateados en mis sienes, al igual que la escarcha sobre el romero al despuntar la mañana. Mis ojos han visto nacer el esperado día en campos primaverales y también en los oscuros balcones rocosos donde el águila anida. Como el oso, hiberné bajo el alto manto nivoso y aguardé en silencio al brillante astro que calienta el día, buscando el regreso a la vida. Mi sangre, generosa, ha pintado durante muchos lustros la Cordillera Cantábrica, hasta teñirla roja. Tantas han sido las pieles rotas que otrora cubrieron mis pies, que mis fuerzas ya vienen a menos, mientras mis otoños aumentan. Entenderás, que no me asusten vuestras “amenazas”.
            Pero hoy mi corazón está triste. Mi espíritu forjado en nobles luchas, se siente acosado por un “séptimo de caballería” que no respeta más ideas que el vil metal y el “sí bwana”. Hace unos años se puso en contacto conmigo un alcalde de una comarca leonesa, Valdeón, para intentar dinamizar la zona de un valle que se muere. ¡Ya sabes! Es esa historia del sustento, la casa, los hijos (quien los tenga)... y para colmo el paro (para quien, por desgracia, lo padezca). ¡En fin! no me quejo, pues aun así, “Manitú” me ha permitido sentir la nobleza rocosa, y acariciar algodones sobre el azul de las alturas a lo largo y ancho de sus vastos dominios.
Aún así, el año pasado, en compañía de un par de amigos, decidimos aportar nuestro granito de arena. Y sumándonos a esta moda de correr por el monte nos aventuramos a organizar una nueva prueba en este hermoso valle rodeado de espectaculares montañas como son los Picos de Europa.
Organizar una carrera...en un Parque Nacional…ya os podéis imaginar la burocracia y las trabas que eso supone…pelar con el “Gran Jefe Blanco”. Pero después de luchas y peleas y, nunca mejor dicho, a la carrera, lo conseguimos y resultó ser un éxito rotundo totalmente inesperado que superó todas nuestras expectativas (Cero basura en todo el recorrido, ejemplar)
            Señores legisladores, gestores y políticos, distingan a quienes respetamos la naturaleza de los que no lo hacen. Que se llame “guarros“, a los que convierten en un basurero el lugar donde han comido, o “pirómanos criminales” a los salvajes incendiarios. O, acuñemos nuevas definiciones como “dominguarros”. Os aseguro que LOS MONTAÑEROS (EN TODAS SUS ESPECIALIDADES), que tenemos cuidado con nuestro entorno, nunca nos sentiremos aludidos.
Pero a lo que voy. Este año, después del éxito del anterior, decidimos hacer algunos cambios. Vaya por delante, que a pesar de ampliar el cupo de corredores a 250 (frente a los 150 del año pasado), nuestra sorpresa fue que en menos de 24 horas se cubrieron todas las plazas. También decidimos cambiar un poco (muy poco) el recorrido por diversas razones. Cambiamos la salida, subiendo un camino para enlazar a una senda y bajar de nuevo al camino (total: 1km más aprox.). El motivo era estirar el grupo antes de entrar en la rienda de Asotín, pues es un paso estrecho, tallado en roca y con fuerte caída a la derecha. Y cambiamos los últimos cinco kilómetros porque iban todos por una pista y para no hacerlo tan monótono la intercalamos con subidas y bajadas por sendas ya existentes. Todo iba perfectamente…hasta que el Parque se enteró y la respuesta fue tajante: ni hablar, totalmente prohibido; no se puede salir de la pista y eso de 250 corredores, ya veremos…
Y tú te quedas alucinando en colores. El “Gran Jefe Blanco” ha hablado. ¿Con quién coño lo habrá consultado? O es que esa noche su mujer no le dejó…(o su marido, que no sé si es Jefe o Jefa).
Pero, ojo, no creáis que la cosa acaba aquí. Vamos a seguir alucinando. Resulta que en el Parque Nacional se hacen, calculadas a ojo, otras ocho carreras (sin contar las de esquí de travesía), algunas con un cupo de cuatrocientos corredores, más otros cuatrocientos, porque hacen dos el mismo fin de semana, una larga y otra corta. Pero es que además pasan por sendas (y sin sendas) por el mismo corazón de Picos (y ojo, no me refiero sólo a la Travesera). Pero ahora viene lo bueno y lo que está empezando a levantar unas sospechas, que yo, hasta ahora, creía infundadas, pero que me están mosqueando y empezando a pensar mal. Resulta que todas, TODAS, esas carreras se hacen en Asturias y en Cantabria. En León, SOLO tenemos una, sólo una. A ver si no me he enterado y resulta que hay tres parques nacionales en Picos de Europa y se aplican diferentes leyes y criterios. Porque vamos a hacer un poco de memoria: la subida de Sotres a Pandébano por pista de tierra está siendo utilizada por todo tipo de vehículos sin ningún tipo de prohibición, la pista de Espinama,…. Pero intenta subir del puerto de Pandetrave a Remoña por la pista: multazo al canto, hasta el año pasado, porque parece que este año ya lo han permitido, pero hasta este año ni hablar. Yo no opino si se debería o no se debería, yo digo que si se permite en unas provincias y en otras no (todas incluidas en el mismo Parque), pues no lo entiendo.
Y aún hay más. Pedimos el permiso al Parque para realizar la prueba el mes de marzo (sí, sí como lo oís, en marzo) y sabéis cuando nos lo concedieron…tres días antes de la carrera, es decir, el 27 de agosto. Y resulta que te enteras que en otras carreras por el Parque en poco más de un mes lo tienen concedido.
Sigamos, que aún hay más. ¿Habéis visitado Cangas y los pueblos de alrededor, y los que suben a Covadonga? ¿Y el concejo de Cabrales? ¿Y de Potes a Fuente Dé y todo el valle de Liébana? Impresiona verdad. La cantidad de establecimientos, comercios, ofertas de actividades culturales, gastronómicas y deportivas que tiene, incluidos los pequeños pueblos (y como están de cuidados y embellecidos estos pueblos!!!). Y los accesos, la carretera que los une. Vamos, que te permite circular con facilidad.
Y ahora vamos al valle de Valdeón. ¡¡¡Cielos, me ha cambiado de repente el semblante!!!. El “Gran Jefe” se ha olvidado de nosotros. O quizás somos nosotros los que lo permitimos. De Posada a Caín solo pueden circular un coche y una bicicleta y en algunos tramos ni eso. Hace unos días me comentaron que una persona pidió un permiso para una actividad (no recuerdo ahora exactamente que tipo, pero puedo preguntarlo de nuevo) y tardaron en dárselo…siete años (sí, como lo oís, siete años). Intentas aportar algo al valle y todo son trabas. Habrá alguna “Mano Negra” detrás que no quiera que esto resucite.
Y piensas: "a ver, si se crean infraestructuras por León, el turismo nacional entraría mayoritariamente por León, pues es lógico que utilicen el camino más corto y rápido,  y claro, eso restaría negocio a lo ya establecido, así que piensas que esto no es más que política barata e intereses rastreros"
Este “botas negras” ha recorrido más de setenta países, he recorrido sus montañas y valles y os puedo asegurar, que en ningún sitio, absolutamente en ninguno he visto lo que he visto aquí. Acabo de llegar de Canadá. Hice más de 260 km de la Apalachian Trail y sendas adyacentes. Todo perfectamente marcado. Y os aseguro que hay tramos difíciles y duros. En todo el recorrido no encontré ni un solo papel, ni una botella, ni nada en el suelo. Había tramos con cientos y cientos de montañeros o senderistas y otros donde no había absolutamente nadie. Hablé con el director del Parque Nacional y allí permiten pruebas con cientos de deportistas y hay especies protegidas y peligrosas (es que me viene a la cabeza de una prueba aquí con osos y no puedo evitar la risa floja, será que los osos españoles son gays (con todos mis respetos, comentario en tono jocoso con guardas de Canadá).

            La actual aplicación de la Ley es negativa, pues lo que parecía bueno no lo está siendo, por causa de una nefasta actuación medioambiental creando un parque que, DESPUES DE TANTOS AÑOS sigue sin normas con sentido común y sin el necesario Consejo de Participación donde, por Ley, tenemos una voz que se nos está robando, para seguir “campando a las anchas”. ¿Cuánto tiempo más, hace falta para que la Consejería empiece a trabajar ¡de una maldita vez!? (Disculpen, este indio ya estar cabreado), y dejéis de prohibir, cuando olvidáis educar, para luego meter en el mismo saco de las restricciones a todos (menos a los que van armados y tienen llaves), sin tener en cuenta que los que practicamos deportes en contacto con la naturaleza, ya estábamos aquí cuidando de ella, ¡sin aspavientos!; respetándola y amándola, mucho antes que vuestras leyes y sus prevaricadoras aplicaciones vinieran. Unas leyes que se me antojan sentenciadas bajo la influencia de desmemoriados movimientos ecologistas, más o menos chillones, panfletarios y politizados que no tuvieron en cuenta, que en cuestiones de respeto a la montaña, mi “tribu montañera”, lo quieran o no, somos sus padres, metafórica y filosóficamente hablando, a la vez que personalmente actuando.
            Y he aquí... que ahora el padre no puede deambular libremente por los territorios que desde hace más de medio siglo son su propia casa, antes incluso de existir ICONA o sucedáneos. ¡Qué curioso! Los que defienden el hábitat natural y no natural de todas las especies vivientes, __que ya “manda huevos” __ cogen a los “Sioux de la Montaña”, pretenden cargarse su cultura con más de “tropecientos” años de historia, e intentan meterlos en sus “reservas”; eso sí, dotadas con banquitos y mesitas, papeleras, otras justificaciones presupuestarias y parrillas para cocinar, entre olores de basuras que sólo de tarde en tarde se retiran… ¡Qué bien, ¿No?! ¡Adiós al espíritu aventurero!, ¡Hasta nunca, fuego de campamento!, Adiós al sueño bajo la luz de las estrellas...
            Y... ¿Luego qué...? ¡”El sioux de las cumbres” ha muerto! ¡Vivan sus hijos “los Verdes”, los “escopeteros” y sus aliados”!... Ojalá consigan un mundo mejor, aunque lo dudo.
Pero esto no es todo amigos. Al Parque también le gusta invertir en causas perdidas. En la Vega de Liordes ha aparecido una flor endémica, causa por la que nos prohibieron pasar la carrera por esa Vega. Os adjunto una foto por dónde hubiera transcurrido la carrera.

 Si os fijáis, hay una senda perfectamente marcada que pasa al lado de la cabaña. Me imagino que el Parque debe pensar que los corredores van cogidos de la mano, abiertos en abanico y tarareando la banda sonora de My Fair Lady, en vez de ir por la senda. Pero, ¿sabéis donde está la flor de marras?. Pues quinientos metros más a la derecha de la cabaña. Os adjunto otra foto, porque esto puede ser más divertido.

 Para conservar la flor han vallado la zona en dos sitios. Uno, bueno, no está mal, pero el otro, el de la foto, como véis está justamente debajo del cono de deyección de la pala de la Torre de Pedabejo (en el centro de la foto). Vamos a apostar. ¿Cuánto tiempo creéis que durará la valla antes que se la lleve por delante un alud?: un año, dos,…Y, ojo, la valla está puesta en una zona fanganosa, que como se enganche una vaca o un caballo y tire de ella, pues adiós valla. Pero es que, además, no lo entiendo, si la dichosa florecita lleva ahí años y no ha desaparecido, ¿para qué coños la vallan?
La vida está llena de ejemplos, y esta sociedad nunca tiene por hijos de buena madre a quienes destierran de su propio hogar a sus padres, ignorando siquiera que han existido; que existen y que, le pese a quien le pese, seguirán existiendo, mientras el cielo sea azul y altas las montañas.
            En los últimos tiempos, mi pueblo espiritual ha escuchado decir verdad sobre “dominguero malo”, y en silencio ha seguido fumando la gran pipa, mientras levantaba sus tiendas, una y otra vez, para retroceder hasta otros territorios; y lo ha hecho con comprensión, porque nadie respeta más a los bisontes, que quienes alimentamos nuestro espíritu con su sola contemplación, pero estos “protectores ambientales” quieren más. ¡Lo quieren todo!, hasta convertir nuestra esencia indomable, en la mansedumbre de un ganado de borregos. ¡Qué ciegos están! Pues prohibir es, para un montañero (del tipo que sea), proponerle su próximo objetivo. Así, que “la cagaste Burlancaster”.
            Llegó la hora de que mi pueblo diga ¡Basta! y responda apagando la gran pipa y gritando al viento desde todas las atalayas rocosas.
            Desde los “Arapahoes del senderismo” a los “Apaches de las Rocosas”, ¡Todos!, “Botas Negras”, “Pies Cortos” o “Garras Trepadoras”, ¡Uníos! “Tribus de las Montañas”. Es hora de que se escuchen, alto y claro, a los “Recio Amanecer”, los “Nube Azul”, los “Nieve Pura” y los “Lluvia en el Rostro”, y que nuestras voces se escuchen desde los valles grises, hasta los bosques judiciales y las ciénagas políticas, para que reine la justicia y la verdad, de este espíritu hoy oprimido, que sólo pretende dejar a sus hijos el legado más preciado que conoce, nacido desde la profundidad del respeto y la libertad de las montañas.
            Seguramente cuando también logren arrinconar nuestro espíritu aventurero en reservas y corralitos mugrientos bien organizados, estos agrisados, nos venderán la aventura, el amor a la montaña y el respeto a todo lo que es vida, desde detrás de mostradores con folletos a todo color; eso sí, impresos en papel reciclado.
            Ya estamos viendo cómo se sanciona y se quiere alejar de los territorios, que siempre han sido suyos, a los cuatro chalados y sus viejas pero libres mochilas mientras, por el horizonte, carretas de nuevos colonos en caravanas de Trekking, perfectamente organizadas, tendrán vía libre con el beneplácito del guarda forestal reducido a un recoge-permisos. Es ahora el pacifico grito de guerra, frente a la actual administración medioambiental, cada vez que se intente acobardar a algún montañero.
            ¡Levantaos Tribus montañeras! El General “Miler” al frente del “séptimo de caballería” con sus oficiales y sus acólitos forestales, viene armando mucha polvareda por los territorios de nuestros antepasados, pero si hemos de caer, pido a Manitú que sean certeras nuestras flechas envenenadas para que arrojen también de sus poltronas a los caciques principales, aquellos que no se ganen el sueldo, que con el sudor de nuestro pueblo se les paga.
            ¡Levantad hermanos!, pues todo esto ya está pasando, o moriremos pronto al más puro estilo de “Wounded Knee”; eso sí, en silenciosa matanza que nadie sabrá como hubo comenzado, a orillas de una gran mesa de despacho y de manos de algún General “Forsyt” de pacotilla, que volvió a tomar mal el encargo del General “Miler” de turno.
            Como esta desgarrada piel de toro ya no aguanta a más “Generales”, yo no sé qué vais a hacer vosotros, hermanos de horizontes infinitos, pero yo no puedo evitar ser un “Sioux” en el tema montañero, y lo tengo muy claro. Ya he desenterrado mi pluma de la guerra. ¡O se respeta a mi pueblo, o muero luchando!  
            Cuando los tambores de guerra, revientan ecos por el horizonte, debéis saber que la rendición no existe en el argot de un montañero. Los sables y las hachas están en alto, pero en la llanura aguarda un encuentro, y si de verdad traéis la pipa de la paz, fumaremos.  


El último botas negras

19/8/2014

TRANS GASPESIA 2014 - CANADA


TRANS GASPESIA 2014 (CANADA)

Se trata de una carrera de 260 km, en autosuficiencia, 6 etapas en 7 días, en la península de Gaspé, dentro del Parque Nacional de la Gaspesia.
Me resulta curioso, que cuando participas en una carrera, pues eso, casi todo se centra en la carrera. Pero cuando vas a correr fuera, hay otros factores, otras cosas, muy interesantes. Por ejemplo, volar a Canadá. Parece fácil, compras el billete y vuelas. ¡Ja!
Normalmente siempre buscas el vuelo más barato y te pasas los días buscando vuelos a ver si bajan, si, si…Luego buscas la ciudad más cercana a la que se pueda volar. En este caso era Gaspé. Pero volar de Madrid a Quebec (15 horas con escala y que es la ciudad más importante de esa zona) tenía prácticamente el mismo precio que volar de Quebec a Gaspé (una hora quince minutos). Y además como la organización nos ofrecía la posibilidad de ir a buscarnos en coche, bien a Quebec, bien a Montreal, decidí volar a Gaspé. De lo que no me di cuenta al comprar el billete es que el vuelo hacía escala en Philadelphia (EEUU) seis horas. No por el tiempo, sino por el destino. Volar a EEUU, aunque no sea destino final y estés sólo en tránsito, te obliga a sacar la ESTA (vamos, un visado que te vale por dos años y que cuesta una pasta el puto papelito). Y sin él no vuelas.
Pero como el tiempo de la escala era amplio y cuando esto ocurre, siempre hago lo mismo, para evitar que te “saqueen” en el aeropuerto por comer una mierda de sándwich vegetal por seis euros, siempre me hago en casa mi comida favorita: un superbocadillo de tortilla de patatas con cebolla y pan de centeno y me lo llevo. Y hasta ahora sólo me lo han quitado una vez en los controles. Porque no sabéis los controles que hay que pasar en EEUU (el mismo día que volé yo pusieron uno nuevo: debes llevar teléfonos, portátiles, etc con la batería cargada, de lo contrario allí se puede quedar)…. Así que voy pasando controles sin problemas y por fin entro. Llego a la zona 1 del aeropuerto de Philadelphia, pero mi vuelo a Quebec sale de la zona 6. Como aún me quedan casi cinco horas decido ir andando para estirar las piernas y llegando a la zona 3 leo en un cartel que si sigo por ahí debo pasar otro control, excepto si cojo un bus exterior que me llevaría directamente a la zona 6. Coño, pienso, a ver si ahora que he pasado todos esos jodidos controles me van a levantar el bocata en el último, así que al autobús.
Otra cosa que hace que te tomes las cosas con calma es leer. Y en estos viajes tan largos y con tiempos de espera también tan largos puedes leer mucho. Y me llevé dos libros que me habían aconsejado: “el abuelo que saltó por la ventana y se largó” y “el arte de no amargarse la vida”. Joerrr qué bien me lo pasé leyendo estos libros y que bien me vienen para reírme de mi propia sombra.
Y llegué a Quebec sobre las diez de la noche. Allí había reservado habitación en un hotel con mi colega Christophe le Saux, que había llegado un poco antes, y al día siguiente iban a buscarnos.
Teníamos que ir de Quebec a Gaspé. ¡¡¡Casi nueve horas de coche!!!, pero así vemos el paisaje y hacemos turismo. La provincia de Quebec es mayor que España y tiene siete millones de habitantes, así que imaginaros lo desperdigado que está todo. Llegamos a Gaspé y al día siguiente ya empezaba “el baile”. Revisión completa de equipaje y alimentación:

Y salida para el primer campamento al día siguiente. Nos asignaron tiendas en las que estábamos cinco corredores en cada una. Por cierto había más corredoras que corredores. Es la primera vez que lo veo y ojalá no sea la última. Así que tuve suerte y me tocaron tres chicas y un chico. Algo que también me vino muy bien, pues como sabéis Quebec es una provincia francófona y se habla, obviamente francés, pero también venían de Canadá (y de otros países) que no hablan francés, así que pude volver a practicar de nuevo el francés (no penséis mal), junto con el inglés. Al final terminaba hablando “Frenchglish”.
Vamos a la carrera. Eran seis etapas en siete días porque hay una etapa larga en la que dan dos días para terminarla. En esta zona y en esta época amanece a las cinco de la mañana y oscurece sobre las nueve y la temperatura es bastante agradable. No hace mucho frío, pero tampoco excesivo calor. La mayoría de las etapas estaban programadas para salir a las seis de la mañana.
Primera etapa: 37,5 km y tres avituallamientos .Que, por cierto, era mi cumpleaños. ¡Cómo mola pasar así un cumpleaños! Agradezco a todos los que me felicitaron, pero estaba en carrera, completamente desconectado y aislado, así que no pude contestar

Christophe y yo habíamos visto el perfil y la distancia de la carrera. Calculábamos hacerla entre cuatro y cinco horas, ¡¡¡zas, en toda la boca!!!. Desconocíamos si vendrían más “gallos”, aunque siempre aparece alguno. De hecho en la web figurábamos cinco favoritos, pero yo sólo conocía a Christophe. Y comenzamos a correr, bueno, lo intentamos, porque correr por esas sendas se hacía harto difícil y no por los desniveles, sino por el terreno. Eso sí, la senda muy bien marcada, de hecho, se trata de la Apalachian Trail, una senda internacional, pero técnica, muy técnica, con multitud de raíces, muy irregular, inclinada, piedras, agua, barro, vamos que teníamos de todo lo que nos gusta. Lo que no nos esperábamos era que iba a ser todo así. Y no solo eso, sino que cuando comenzaron los desniveles, las subidas fuertes, era más de lo mismo. Llegamos al primer control y no habían llegado, si al segundo, pero tampoco habían llegado al tercero cuando pasamos Christophe  y yo por allí.

Tampoco nos importaba mucho, porque sólo te dan agua y de esa ya teníamos bastante por el camino. Total, que nos fuimos a las siete horas. Eso sí, el recorrido espectacular, es Canadá. Bosques interminables, lagos inmensos, ríos, cascadas,… En la imagen de abajo se ve una vista aérea de una parte de la carrera por donde pasamos:




Segunda etapa: 41 km en el road book, 52 km reales. Cuatro checkpoints

Esta etapa fue curiosa y, quizás la más espectacular. Los primeros compases de la etapa fueron similares a la anterior. Sendas alucinantes, duras con paisajes espectaculares

También había, lógicamente, algún tramo más “corrible”, pero en general la tónica fue esa. Eso, y que subiendo al primer pico nos pilló una tormenta y un aguacero, bueno, realmente fue ya bajando. Aquí hay muchos tramos en los que ponen tablones para seguir la senda (en casi todo el recorrido de todas las etapas los había), pues pasan por zonas muy encharcadas: z

 Lo curioso de esta etapa es que en el road book que nos dieron figuraban 41km (después, en realidad fueron 52km). Cuando llegamos al último control, preguntamos por lo que nos quedaba. Primero una chica nos dice que 20km,…vamos, ni de coña, con lo que llevamos hecho es imposible (todo, pensando que eran 41km), luego otro chico nos dice que 10km, cuatro por senda con toboganes y una subida fuerte y seis kilómetros para abajo hasta llegar a meta. Y allá nos vamos. Senda, senda, senda,…coño con la senda, y por fin comienza la subida, luego una bajada para subir de nuevo a un Plateau, que nos habían dicho que era la única zona donde no había árboles. No nos lo creemos, llevamos dos horas para hacer cuatro kilómetros!!!! No puede ser. Tenemos que llevar bastantes más. Pero bueno, estamos arriba y comienza la bajada, fuera peso  y agua al garete. Vaya bajada más técnica que hay al principio, moles de piedras y rocas con un nevero a la derecha y una cascada. Bajamos un par de kilómetros y de pronto….¡mierda!, si las marcas giran noventa grados a la izquierda y miramos a la izquierda y hay un pedazo muro del copón; ¡…pero no era todo para abajo…!. Pues no. Para arriba, con el calor que hacía, sin agua, menos mal que había otra enorme cascada a la derecha, pero nos quedaba algo separada. También había mucha gente subiendo y bajando por aquí, pues está el pico más alto de la zona. Por suerte, a media subida fluían arroyos con agua helada que me supo a gloria. Llegamos a la cumbre y desde aquí sólo nos quedaban seis kilómetros en una fuerte bajada por una senda para llegar a meta. ¡¡¡más de ocho horas para hacer 52 km!!!, y, ¡¡¡tres horas y media para hacer los veinte últimos!!!
Y esta etapa marcó un poco la carrera porque mucha gente llegó de noche. Yo tuve que ir a buscar a un colega de tienda, Mark, porque le había dejado la frontal a un voluntario y se le hizo de noche. Y bajar de noche por la última senda resultaba complicado.
Esto hizo que la etapa del día siguiente la recortaran más de veinte kilómetros. De sesenta y tres pasó a unos cuarenta.
Tercera etapa: 41 km (inicialmente programados: 63). Tres check points.

En esta etapa ya salimos cinco corredores una hora más tarde que el resto, debido a las diferencias de tiempo que había.

Pero el recorrido no se diferenciaba en nada de las etapas anteriores. La diferencia fue que esta vez nos calló un buen chaparrón (en realidad cayeron varios) que nos dejó calados y para colmo cien metros antes de meta había que cruzar un río dos veces. Como recortaron la etapa, el resto de la etapa nos llevaron en todo terreno hacia la playa(no de arena como las de aquí; de hecho conté unas cuatro personas en la playa, no había más) para dormir en las tiendas. Al día siguiente era la etapa larga.
Cuarta etapa: 76 km, siete check points.

Hoy salimos cuatro corredores dos horas más tarde que el resto. El perfil era de continuo sube y baja. Se subía una colina, se bajaba a un pequeño poblado, se volvía a subir, se volvía a bajar…pero esta vez todo por pista y caminos, salvo un pequeño tramo. Nos volvimos a ir Christophe y yo en solitario (como lo habíamos hecho en todas las etapas anteriores). Llegando al penúltimo avituallamiento??? Vemos las marcas (banderas rosas y cintas rosas) que nos desvían a una senda, la bajamos unos cuatrocientos metros y llegamos a una especie de casetas y…se acaban las marcas. Busca, rebusca, vuelve a buscar, arriba, abajo,…ni una marca. Subimos de nuevo, vemos claramente las banderas y cintas, volvemos a bajar,…nada de nada. Y pensamos,… a que es este el lugar que tienen preparado para dormir los que lleguen tarde y por eso está el desvío…Subimos a la pista y en ese momento llega un vehículo de la organización; era el control, uuufffff. Pero con ese tiempo perdido se nos acercó el australiano Grant (aunque en realidad tampoco suponía una amenaza pues estaba ya a más de tres horas), pero Christophe no paró a avituallar. Yo no tenía agua y tuve que rellenar. Christophe se fue. Me dijeron que aún quedaban veinte kilómetros y si del último control a meta sólo había seis kilómetros, como nos dijeron, pues haz cálculos… catorce hasta el siguiente; y me puse a correr para cazar al francés y de repente…llego al último control. Coño, si no llevaba ni cincuenta minutos, no es posible. Es igual, me dicen que Christophe va a dos minutos, que quedan cinco kilómetros de carretera una subida de dos y otra bajada dos. Aprieto, le cazo y sigo corriendo y,…no veo ni un puto banderín. Una carretera en obras, pregunto a los obreros si han visto marcas, nada. Paro a los coches y les pregunto lo mismo, nada de nada. Joder, me he perdido. ¿Y qué coño hago ahora, si no sé dónde diablos está la meta? Y paro un coche y le digo que me lleve para atrás. Cuando llevo casi un par de kilómetros me encuentro al australiano corriendo por la carretera, paro, me bajo y le pregunto si vamos bien. El me dice que la meta está después de las obras, según le dijeron en el último avituallamiento. Seguimos juntos y en un collado vemos, por fin, banderines rosas. Seguimos bajando y de pronto…la policía que nos para. Que no es por ahí, que “the camp is on the top”. Pero que coños me dices, si estoy viendo las marcas y los banderines. Que la organización le ha dicho que el campamento está en lo alto de la colina. Que no, coño, que las marcas son estas. Y baja como una exhalación un coche de la organización para decirnos, que efectivamente, la meta está en la colina. ¡Hala!, para arriba de nuevo, y allí estaba Christophe, y yo con media hora de retraso. Pero es que los tres siguientes corredores también se perdieron e hicieron lo mismo que yo, hasta que por fin, marcaron bien el desvío. Nada, un rato de cabreo, porque además te dicen que si no corriéramos tan rápido (ya sé que lo dicen con buena intención, pero cuando vas a competir,…vas a competir). Y si quieren que corramos más despacio, pues nada, la próxima etapa iremos de tranqui. Pero a los pocos minutos, me viene a la memoria el libro de Santandreu y ¡qué narices! a disfrutar de la panorámica, que además he venido invitado y a comer frambuesas, que hay un montón alrededor. Y la etapa siguiente, pues a correr como un cabrón, porque cuando llevas la competición en las venas, eso no hay quien lo pare. Además teníamos un día de descanso, pues la etapa la hicimos en unas diez horas.
El día siguiente lo aprovechamos para bajar a un pequeño pueblo, donde se nos dio carta blanca a todos. Así que aprovechamos para comer como dios manda y variar esa comida en polvos de la que terminas hasta las narices.
Quinta etapa: 45 km, cuatro check points

Como en la etapa anterior nos salimos un poco del parque, en esta entramos de lleno en él. Y era la zona más propicia para encontrarnos con osos, caribús, mooses (alces),

…así que el director del parque nos dio unas recomendaciones y nos pusieron un cascabel a todos los corredores (para espantar a los animalitos; creo que los osos no son amorosos; y los caribús tampoco). Eso sí, la noche estuvo lloviendo sin parar y el día amaneció igual, por lo que nos tocó una etapa en la que creo que no paró de llover ni dos minutos, lo que la convirtió en una etapa divertida por el barro, el agua, las raíces, volviendo a los orígenes de las primeras etapas. Los últimos seis kilómetros transcurren por una senda con un enorme acantilado a tu derecha, con alguna bajada al mismo y desde donde puedes ver, con suerte, focas, ballenas,… La meta estaba en un lugar espectacular: un faro en una estrecha península con unos enormes acantilados. La pena fue el tiempo, que aunque me vino muy bien para correr, no lo fue tanto para disfrutar el paisaje.
Y queda la última etapa, la guinda de la carrera: 12 km (en realidad serían 8 km).

Como podéis ver en la foto, se trataba de rodear la isla de Buenaventura y de Rocher Percé. Pero claro, había que llegar hasta la isla y todavía no se han inventado zapatillas que corran por encima del agua. Así que nos trasladaron, primero en bus hasta el puerto de Percé y luego en barco hasta la isla; pero antes nos dieron una vuelta en barco rodeando la isla donde se veían caer cascadas  directamente al mar o focas, ballenas (esta vez si que pudimos verlas),… impresionante.


Esta etapa nos la tomamos con calma. Salimos tranquilos, formamos dos grupos, pero siempre puede aparecer alguna sorpresa, y esta vez me tocó a mí. A dos o tres kilómetros de meta, la chica que iba delante de mí (María) empezó a agitar los brazos, a sacudirse,…que narices le está pasando…, y de repente noto un picor como un mordisco en la cara, en el pie…tres avispas me picaron en el pie y una en la cara.

Parecía que me había puesto botox en la cara (mira tú, una manera gratis de quitarte las arrugas). Bueno, al final llegamos casi todos juntos, abrazos, medallas y contentos. Al final nos tenían preparados unos buenos canapés (como no, la mayoría con salmón, y del bueno)
De todas las carreras por etapas que hecho, esta me ha llamado la atención por su dureza. No quiere decir que las otras no lo hayan sido, pero, en general, la mayoría de este tipo de carreras siempre se hacen por un terreno propicio para correr, con muy poco desnivel y donde la mayor dificultad se encuentra en la temperatura. Este, en cambio, lo fue por la orografía. No me esperaba algo así y me sorprendió gratamente. Una buena organización con pequeños fallos subsanables

Canadá es, pues eso, lo que vemos en los documentales. Inmenso, todo bosque, lagos,…pero si hay algo que me causó impresión de este país, no fue sólo su naturaleza, sino algo de lo que tenemos mucho que aprender: EDUCACION. No sé, quizás será que el país tiene veinte premios Nobel y les importa un carajo el fútbol (el deporte nacional del país es el hockey sobre hielo y el lacrosse (que seguramente la mayoría no tienen ni idea de lo que es: dos equipos que usan un palo con una red en la parte superior  y una pelota de goma). Durante todo el recorrido, y digo todo, no vimos ni un solo papel, ni una botella, ni nada de nada en el suelo. Y hay cientos de senderos y cientos de kilómetros, todos bien marcados (vamos igualito que en León!!!). Pero es que, además, el director del Parque y los guardas nos acompañaron varias etapas. Y cenaron con nosotros (por suerte, a mi lado) y pudimos tener una buena conversación. Entre otras cosas, lógicamente, hablamos de carreras. En Canadá (al menos en esa zona) la participación está abierta a todos los corredores, vamos que pueden participar cientos de ellos en cualquier carrera, sin restricción (no sé qué pasaría si fueran miles y miles, pero como eso todavía no ha ocurrido, y dudo que ocurra, pues a esperar). Evidentemente eso provoca que haya turismo, que vaya gente y que los pueblos puedan sobrevivir o tener alguna ayuda extra. Repito: TODAS las sendas bien marcadas. Y es un parque nacional. Pero las restricciones están donde no están las sendas. ¿Habéis ido a Picos a ver cómo están las sendas? La mitad perdidas, el otro 25% medio perdidas,…¿y el turismo para esos pueblos??? Pues a Pirineos, Alpes, Cárpatos, Andes,…Y que no me vengan ahora a decir, que mejor así, que así no se masifica. Si tú vivieras en Caín o en Cordiñanes,…¿pensarías lo mismo? ¿Habéis viajado a Nepal? ¿Sabéis cuanta gente que antes malvivía del campo, han montado lodges (o cualquier otro negocio), porque eso les da una mejor calidad de vida? Ah, pero no, es mejor que no vaya gente, que no se masifique, que sigan anclados en el siglo XVI, para que cuando vayamos nosotros (de pascuas a ramos) podamos hacerles fotos en taparrabos, con su miseria y luego volver a nuestra zona de confort.

23/7/2014

ULTRA TRAIL VALLS D'ANEU





No conocía esta parte de los Pirineos. Quizás era la única zona que aún no había pisado. Así que, ante la invitación que me propuso Ramón para hacer esta carrera, ver el perfil y el lugar por donde transcurría, no lo pensé mucho y decidí ir. Siempre me atraen los lugares que no conozco.
De todos modos, y haciendo un inciso, también me habían llamado de Canfranc. Al parecer quieren darle un empuje a la maratón más bonita y espectacular que hay ahora mismo en España y también tienen en mente, como no, hacer una ultra. Así que me llamaron para hacer un video promocional y allí me planté. Espero que todo llegue a buen puerto, desde luego, los ingredientes los tienen, y buenos.
Al día siguiente partí para Esterri d’Aneu, lugar de donde arrancaba la ultra. Allí me encontré con algunos conocidos. Pero de lo que estábamos pendientes era de la meteorología. Pronosticaban buen tiempo, pero esto es alta montaña y esto es algo impredecible. De hecho, el día de la carrera amaneció lloviendo, pero despejó antes de la salida.
La salida fue a las 6 de la mañana. Como de costumbre, al principio en grupo hasta que aparecen las primeras subidas, no muy fuerte pero que van estirando la carrera. Íbamos un pequeño grupo delante y al llegar a una carretera, siguiendo las marcas vamos…en dirección contraria. Al parecer estas marcas eran las de otra carrera. Por suerte, algunos llevaban GPS y nos dimos la vuelta. Esto hizo que nos juntáramos de nuevo casi todo el pelotón. Pero bueno, fue al principio y no fue mucho tiempo.

 Y así llegamos a Espot donde empezaba la primera subida fuerte de la carrera hasta el coll de Fogueruix, 800 metros de desnivel en 5 km con pendientes de hasta el 45%. Desde aquí una buena bajada por senda hasta Planes de Son.
Seguimos hasta Tésol y aquí empieza la fiesta. 1.150 metros de desnivel positivo en 5km de pala pirenaica con pendientes hasta el 50%. Esta subida era cronometrada y tenía premio, siempre y cuando acabaras la carrera (que por cierto hice el mejor tiempo, quizás porque el fin de semana anterior había hecho el km vertical del Catoute y venía con buenas sensaciones, vaya usted a saber). Jejeje, el premio eran seis botellas de cerveza (…para los/as cinco primeros que vengan a casa).

 Pero lo mejor venía ahora. Vaya cresteo, alucinante, un kilómetro de cresta para enmarcar. Estamos dentro del parque nacional de Aigüestortes y Sant Maurici. En este tramo ya nos desmarcamos Tito y yo.

 Vamos solos, aunque seguidos muy de cerca por Alex Colomina. Beber agua de estos lagos y fuentes no tiene precio. Y más con el calor que hace. Esto es agua. Desde el Pinetó bajamos hacia el valle de Cabanes, piedra y canchales para luego hacer la subida al cuello de Basiers. Este tramo forma parte de Carros de Foc y es el punto más alto de la carrera: 2.759m. Seguimos por una senda de piedra, pasando lagos, cascadas y arroyos hasta llegar al refugio Mataró. En este tramo, al llegar a un avituallamiento, tuvimos un pequeño lapsus. No sabíamos si nos habíamos saltado un control. La verdad es que hubiera sido una faena, pero seguimos siempre las marcas. Así estuvimos un rato, hasta que apareció Alex, que como traía GPS, pudimos confirmar que lo habíamos hecho bien.

Continuamos subiendo hacia el lago Helado para bajar a Saboredo. Aquí Tito y yo nos volvimos a parar. No había marcas. Una persona nos dijo que era por la senda que íbamos, pero yo bajaba y no veía ni una sola marca. De nuevo a subir y hablar con Tito. Joerrrr, en el breifing nos dijeron que había marcas cada 50m y aquí no hay ni una en un km, por lo menos. Y vuelve a llegar Alex con su GPS y confirmamos que, efectivamente es por ahí. Bajamos por una senda pedregosa hasta llegar a una pista y……….por fin una marca (desgraciadamente, como suele ocurrir en algunas carreras, siempre hay algún gilipollas que tiene como deporte quitar marcas).
No seguimos la pista, pues unas marcas nos indican un desvío a la derecha para empezar a subir por una pradería, que pronto es senda y nos lleva al puerto de la Bonaigua.

 Aquí hay otro avituallamiento, pero hay que seguir subiendo por esas sendas herbosas hasta el Tuc de la Cigalera (2.486m). Al final, otros 1.600 metros positivos para el cuerpo. Estamos en el parque natural del Alto Pirineo. Ahora comienza una bajada por el valle de Muntanyó que nos lleva al lago de Garrabé, un sendero pedregoso con canchales y algo de barro por sendas sube y baja. Antes de llegar a Boren, tuvimos otro pequeño lapsus. Bajábamos por una pista y veo una marca con cinta muy larga a la izquierda, pero nada más. Seguimos bajando y me doy cuenta que no hay marcas. Nueva parada, nueva consulta al GPS y, efectivamente, nos hemos pasado. Vuelta a subir a coger el desvío a la izquierda. Aquí tuve un momento malo, pero conseguimos llegar a Isil, donde esperaba el remate final.
Comenzamos a subir por una pista y llegamos a una especie de refugio, donde estaba el avituallamiento. Desde este momento comenzaba la parte más montañera y nos acompañó Ramón. Al principio una senda por bosque, en continua subida hasta llegar a una planicie herbosa. El paisaje aquí es espectacular, rodeado de alta montaña, con cascadas a ambos lados y arroyos de agua. Pero este paisaje tan bucólico contrasta con el sufrimiento que tenemos que hacer para subir hasta el collado de Montroig (al final no se subió a la cumbre porque había nieve y podría estar peligroso, pero nos quedamos muy cerca). Esta subida fue demoledora. La verdad es que aquí, aunque agotado, me encontraba bastante bien. Ramón se quedó aquí a esperar a los demás corredores. Nosotros seguimos. Desde este collado bajamos un poco, volver a subir, volver a bajar y nueva subida. Un lugar precioso. Y ahora tocaba la última bajada, los últimos kilómetros y ya estaba. Una preciosa senda entre rocas y lagos (Tartera, Tres lagos, Ventolau) nos va bajando, al principio suave y luego de una forma más abrupta hasta llegar a una pista. Y a partir de aquí me encuentro fatal. Tito me dice que sólo quedan 8 km. Y detrás oíamos que nos habían recortado tiempo. Al principio les sacábamos veinte minutos y parecía que se habían reducido a diez. Joder, bajamos como cazas. Y yo, sin beber, ni comer, ni refrigerar mi cabeza porque ya nos quedaba poco, empecé a sufrir lo mío…
Y para rematar la faena, pues no era todo para abajo. Otra subida no muy larga, pero muy cabrona, con cadenas me sacaba las últimas gotas de sudor que me quedaban y nos llevan a la capilla de San Beado. Y a seguir corriendo, ahora hacia abajo e intentar no perder el ritmo. Voy fundido, pero todavía nos han puesto otra jodida tachuela y además creo que atrás venían muy cerca. Apuro al máximo, llegando a la carretera ya nos dicen que atrás viene a más de veinte minutos. No sé si esto me alivia. Al final, como acordamos, llegamos juntos a meta: 15 horas 10 minutos. 92,3km y 7344m de desnivel positivo.
Nunca pactas hacer una carrera juntos. Yo salgo a ganar o a hacerlo lo mejor posible. Esto te lo va diciendo la carrera. Creo que te das cuenta y casi no hay que hablarlo. Pero si ganar una carrera está bien, compartir esta experiencia con estas dos personas (Tito Parra y Alex Colomina) y entrar juntos os aseguro que está mucho mejor.

 Yo terminé vomitando y en el centro de salud. Sencillamente genial el trato de Cruz Roja y equipo médico. Alucinante lo de Tito, currando el día antes en un incendio, acaba la carrera y vuelta al curro sin parar ni a tomar unas cervezas (que sepa que esto no caduca y está pendiente).

Echaba de menos una carrera de este tipo, esas de montaña-montaña, con una organización excepcional. Muy recomendable. No os la perdáis, apuntadla en el calendario pues vais a disfrutar un montón.
Y aquí con quien llegó el último, un tipo muy majo, creo que polaco:


26/6/2014

LAS TORMENTAS



LA TORMENTA
Yo tuve un gran amor durante un chaparrón
y sentí aquella vez tan profunda pasión,
que ahora el buen tiempo me da asco.
Cuando el cielo está azul no lo puedo ni ver,
que se nuble ya el sol, que se ponga a llover,
que caiga pronto otro chubasco….

Bueno, dejemos momentáneamente de lado a Javier Krahe y vamos al asunto. ¿Habéis entrenado o competido alguna vez con tormenta? ¿Os ha pillado de lleno? ¿Qué hacéis? ¿Cómo reaccionáis?
Yo tengo una relación de amor-odio con las tormentas. Reconozco que me apasionan, disfruto viendo esas nubes negras y esas descargas amarillas acompañadas de esos sonoros sonidos. Pero también me acojonan. Y me acojonan porque es de las pocas cosas que yo no puedo controlar. Es como si jugaran a los dados contigo.
Me vienen a la memoria algunas carreras, especialmente la primera edición de la Ronda del Cims en Andorra. Salida a las 12 de la noche. Kilian en cabeza, yo detrás y Oscar Pérez y Jordi Martínez de Marsay acompañándome. Llegamos al refugio en la base del Comapedrosa sobre las 2 de la mañana y comenzamos a subir. A más de media subida se desencadenó una tormenta y nos caían rayos por todos los lados. Me paré y pregunté a Jordi y a Oscar a ver que hacíamos. Agua, nieve, rayos, las 3 de la mañana,…precioso panorama. Pero continuamos y Oscar con bastones (el jodío de él decía que si caía un rayo así nos daba a todos,...es que entre amigos lo compartimos todoJ). Al final neutralizaron la carrera en el refugio, pero a nosotros nos pilló de lleno. Lo curioso es que al año siguiente nos pasó lo mismo, sólo que en esta ocasión fue al final de carrera, subiendo al Col dels Meners (2.700m).
También me tocó sufrir el segundo año en el Tor des Geants, yendo con Christophe le Saux, no recuerdo exactamente que estábamos subiendo, pero se desencadenó otra tormenta y tampoco paramos. Y más carreras: la primera edición del Aneto, (creo que esta última también fue espectacular), la carrera de Truchillas,…
Pero donde más se me ponen de punta es en Picos de Europa. Aquí me han pillado un par de veces y no se lo recomiendo a nadie. Recuerdo un día yendo de Cabaña Verónica a Caín por la collada Blanca. Justo en el jou que hay después de la collada antes de bajar el Hoyo Grande Cimero, se desencadenó una tormenta  de las gordas. Me metí debajo de una piedra (algo que parece ser que no se debe hacer, al final expondré unos consejos que parece ser son los que hay que seguir.  De hecho, al día siguiente me enteré que esa tormenta había matado a un montañero y herido a otro en la brecha de los cazadores, el paso que va del Urriellu a Cabrones). Cuando pasó,  seguí con calma ya que pensé que no habría más. Subí La Palanca, bajé a Jermoso y hacia Asotín. Y aquí empezó de nuevo el baile. Otra tormenta. No os imagináis como bajé por la rienda de Asotín! En algún momento creí que un rayo me iba a ensartar contra la pared. Creo que tengo el record de bajada. Que por cierto, es otra cosa que tampoco se debe hacer,….correr.  Aunque esto me recuerda cuando hacía descensos de aguas bravas. Había saltos que producen rebufos. La teoría dice que si caes en un rebufo, no debes hacer nada, no debes luchar contra el agua, sino dejarte caer hacia el fondo, ya que es por donde el agua te “escupe”. Pero claro, a ver quién tiene la sangre fría para hacer esto;  pues eso mismo pasa cuando estás corriendo,…
Pero es que la neura sigue. Vaya semana que tenemos de tormentas. Pero quién se queda en casa sin salir a entrenar. Y más si no puedes entrenar por las mañanas, que es cuando no suele haber tormentas. Estos días (como vengo haciendo otros años) antes de salir, me asomo a la ventana. Miro hacia donde están las nubes más negras. Y salgo en su dirección para cuando las veo ya más cerca, cambiar el rumbo. Por ejemplo, si están al norte, giro al oeste para evitarlas, pero no siempre funciona y tengo que seguir girando, por ejemplo, hacia el sur. No os lo creeréis, pero ha habido alguna vez que las muy cabronas me han seguido por más giros que he hecho (y lo repito, no es coña). Y lógicamente alguna vez me han cazado. Como ayer. Pero también tiene su parte positiva. Pues para evitar que me cacen, me obligan a acelerar el ritmo,...y mucho. Así puedo hacer entrenamientos de calidad. Alguna vez me han cogido lejos de casa, pero lo más lógico es que cuando me pillan, lo hagan entre dos o cinco kilómetros de casa.
 Y así andamos…
Desde entonces jamás he dejado el balcón
no hago más que poner la máxima atención
en cirros, cúmulos y estratos.
La menor nube gris me colma de placer
aunque a decir verdad sé que no han de volver
tan torrenciales arrebatos.

Ojalá mi canción llegue al Pico aquél
a decirle que yo le seré siempre fiel,
que la llevo dentro del alma,
y aunque sople el simún con seca realidad,
un día nos reunirá una gran tempestad
tras la que no vendrá la calma.

PRIMEROS CONSEJOS DE ACTUACIÓN (atención corredores al segundo punto):

-Retirarse de todo lugar alto; cumbre, cima, loma, cresterío... y refugiarse en zonas bajas no propensas a inundarse o recibir avenidas de agua.

-NUNCA echar a correr durante una tormenta y menos con la ropa mojada, esto es muy peligroso. Creamos una turbulencia en el aire y una zona de convección que puede atraer el rayo.

-Deshacerse de todo material metálico (piolets, bastones, mochilas con armazón...) y depositarlo a más de 30 metros de distancia. Los rayos aprovechan su buena conducción.

-NUNCA refugiarse debajo de un árbol o una roca o elementos prominentes solitarios. Un árbol solitario por su humedad y verticalidad aumenta la intensidad del campo eléctrico. En cambio un bosque aunque sea pequeño (no un grupo de árboles) puede ser un buen refugio cobijándonos debajo de los de menor estatura.

-Alejarse de objetos y elementos metálicos como; vallas metálicas, alambradas, tuberías, líneas telefónicas e instalaciones eléctricas, railes de ferrocarril, bicicletas y motocicletas, maquinaria...
La proximidad con grandes objetos metálicos es peligrosa incluso cuando no se está en contacto con ellos, ya que la onda de choque producida por el rayo calienta sobremanera el aire lo que puede producir lesiones en los pulmones.

-Alejarse de terrenos abiertos y despejados, como praderas, cultivos y campos de golf. En estas zonas sobresalimos bastante del terreno y nos convertimos en pararrayos.

-Aislarse del suelo y del contacto con charcos o zonas mojadas. Salir inmediatamente y alejarse de ríos, piscinas, lagos, el mar y otras masas de agua.

-Alejarse y NO refugiarse en pequeños edificios aislados como graneros, chozas, cobertizos...las tiendas de campaña tampoco son seguras.

-NO refugiarse en la boca de una cueva ni al abrigo de un saliente rocoso, el rayo puede echar chispas a través de estas aberturas, algunas son incluso canales naturales de drenaje para sus descargas. Solo estaremos seguros en una cueva si es profunda y algo ancha, mínimo un metro a cada lado.


-La posición de seguridad mas recomendada es colocarse quieto de cuclillas, lo mas agachado posible. Esta posición nos aislará bastante ya que no sobresalimos mucho sobre el terreno tocando solo el suelo con el calzado que según su material nos aislará mucho más.
Podemos sentarnos o tumbarnos sobre un objeto o material SECO y AISLANTE para estar más cómodos, incluso sobre la mochila si no tiene armazón metálico.

-Si notamos cosquilleo en el cuerpo, se nos eriza el cabello, o vemos brillar y echar chispas un objeto de metal HAY QUE ECHARSE AL SUELO INMEDIATAMENTE porque la descarga de un rayo es inminente.

-Si se va en grupo es aconsejable dispersarse unos metros y adoptar las posiciones y precauciones de seguridad, en caso de ir con niños para evitar el pánico o el extravío mantener contacto visual y verbal con ellos. Si un rayo afecta a una persona las demás en contacto pueden verse afectadas por la descarga, por esto mismo también es recomendable alejarse de rebaños y grupos de mamíferos.

-Apagar walkie-talkies y teléfonos móviles, cuyas radiaciones electromagnéticas pueden atraer los rayos.

-El mejor sitio para refugiarse a la intemperie durante una tormenta es un vehículo cerrado, un coche no descapotable, furgoneta, camión...
Dentro debemos apagar el motor, bajar la antena de la radio y desconectarla, cerrar las ventanillas y las entradas de aire. Aunque caiga un rayo en el vehículo este se cargará solo por el exterior mientras que el interior quedará intacto, fenómeno conocido como "Jaula de Faraday", por si acaso de todos modos es mejor no entrar en contacto con ningún cuerpo metálico.

-Es totalmente falsa le creencia popular de que un rayo no cae dos veces sobre un mismo lugar.
Si nos encontramos en una vivienda, refugio o cabaña:
-No asomarse al balcón o ventanas abiertos para observar la tormenta.
-Cerrar puertas y ventanas para evitar corrientes de aire.
-Alejarse de la chimenea y NO hacer fuego en ella o apagarlo si esta encendido. De las chimeneas asciende aire caliente cargado de iones, lo que aumenta la conductividad del aire abriendo un camino para las descargas eléctricas actuando como un pararrayos

-En caso de hallarnos en un piso o vivienda, hay que desconectar los electrodomésticos, los aparatos eléctricos y las tomas de antena de televisión ya que el rayo puede entrar por las conducciones de electricidad y TV causando daños o la destrucción de estos objetos.

-Una buena manera de aislarse es sentarse en una silla que no sea de metal apoyando los pies en la mesa u otra silla tampoco metálicos. Lo mejor es tumbarse en una cama o litera más aún si son de madera.
En el caso de que una persona sea alcanzada por un rayo:
-La descarga eléctrica no permanece en ella, se puede atender con toda seguridad.

-La víctima puede tener quemaduras donde fue alcanzada por la descarga y también por donde esta salió, y en las zonas en contacto con partes metálicas. También puede tener dañado el sistema nervioso, haber perdido la visión y la audición y tener algún hueso roto.

-En todo caso hay que pedir urgentemente asistencia médica y si no respira o el corazón ha dejado de latir tratar de reanimarla con los procedimientos habituales de primeros auxilios.

A QUÉ DISTANCIA ESTÁ LA TORMENTA?
Hay una fórmula para saber a qué distancia se encuentra una tormenta, y si se aleja o por el contrario, se acerca a ti. El sonido viaja a una velocidad de 330 m/sg. Si cuenta los segundos que transcurren entre la visión del relámpago y el sonido del trueno, multiplicas 330 por los segundos transcurridos tendrás los metros a los que está la tormenta. Por ejemplo, si transcurren 6 segundos, multiplica 6 x 330= 1.980 m, casi 2 km.
CINCO TRUCOS DE “HOMBRE DEL TIEMPO” DE TODA LA VIDA:

1) Si por la mañana las nubes tienen un tono rojizo, es probable que llueva al final del día. Por el contrario, un atardecer rojizo augura buen tiempo al día siguiente.
2) Si después de unas horas soplando el viento de repente para, busca cobijo, es la calma antes de la tempestad.
3) Si escuchas una buena serenata de ranas, es más que posible que se avecine una buena tormenta.
4) Escarcha y/o rocío abundante a primera hora de la mañana o a última hora de la tarde es un indicio de tiempo estable en las próximas horas.
5) El humo de una fogata puede indicar el sistema de presión de la zona: si se queda a poca distancia del suelo puede llover, y si sube en vertical y recto probablemente haga buen tiempo.
6) Haz caso al refrán: “Niebla en el valle, montañero a la calle. Niebla en la montaña, montañero a la cabaña”.