16 oct. 2017

ULTRA GOBI RACE 2017

ULTRA GOBI 28 SEPTIEMBRE - 6 OCTUBRE 2017

Hace un par de años un amigo ruso que vive en China me habló de esta carrera y me invitó a participar ya el año pasado, pero por diversos motivos no pude ir. Este año volvió a contactar conmigo y me comentó que la organización quería contar conmigo y cargar con todos los gastos. Así que, ante un nuevo reto y un nuevo formato de carrera que me asustaba un poco, decidí tomar la decisión de ir. Así que me puse a leer detenidamente la página web de la carrera y analizar en qué consistía y qué “problemas” podría encontrarme.

Aunque podéis visitar la web (ultragobi.com), en inglés o en chino, la carrera, en términos generales consiste en esto:
400km non stop por el desierto de Gobi en autosuficiencia y sin marcar, hay que seguir el track que debes llevar en tu GPS. Tú tienes que llevar tu comida, con la ventaja de que esa comida te la transportan ellos de cada Rest Station a cada Rest Station (como las bases de vida en el Tor). En total había 10 Rest Station y la organización te daba 6 cajas herméticas donde podías poner la comida y la ropa que consideraras necesaria que luego ellos te transportaban a las distintas Rest Station. Eso sí, como sólo te daban 6 cajas, por lo que había Rest Station compartidas:( R1-R7);( R2-R8);(R3-R9);(R4-R10);(R-5-Finish) y( R6) sóla. La distancia entre cada Rest Station era variable (aproximadamente cada 35km) y entre cada Rest Station había varios Check Points donde sólo te daban agua. En las Rest Station podías dormir todo el tiempo que quisieras y te daban además agua caliente. En los check points no podías dormir más de dos horas. En las Rest Station podías dormir todo el tiempo que quisieras, dentro de una tienda en la que te daban esterillas).  Adjunto mapa.

La organización dice que tienes que llevar para toda la carrera unas 24.000 calorías y que de cada Rest Station debes salir con 2.500 calorías. Sí que durante el control de material que hicieron al principio, intentaron calcular las calorías, pero es algo prácticamente imposible, así que es algo que al final no tuvieron en cuenta, lo mismo que salir con esas 2.000 calorías. Creo que nadie comió ni la cuarta parte de lo que llevó, con eso lo digo todo.
Respecto al material obligatorio. Debías llevar contigo permanentemente el saco de dormir, una chupa tipo gore o windstopped, un plumas ligero (el año pasado nevó en una parte del recorrido y durante la noche la temperatura puede bajar bastante, especialmente en la zona de montaña; ya os iré contando a lo largo de la publicación), dos frontales (ojo, llevad varias y bastantes pilas, sobre todo si se corre de noche, ya que además, la  noche aquí dura once horas; de todos modos, en las Rest Stations se puede cargar todo tipo de aparato electrónico ya que también tienen conectores USB para cargar. O llevar algún cargador portátil; más peso) y algún elemento más común al que suelen pedir en casi todas las ultras. Pero además, y muy importante, era el GPS (de cajón, ya que si no, no vas a poder seguir la ruta y, saber manejarlo, por supuesto. Y pilas de repuesto; yo empleé en total 6 pilas (yo llevé las Eneloop pro, probablemente las mejores pilas del mercado, junto con las Imedion), las dos últimas poco tiempo. En este tema, cuidado, ya que me enviaron el track en formato kml. y sólo se ve con Google Earth; lo puedes convertir a gpx., pero prefiero que me lo envíen ellos ya en formato gpx. Otra cosa, en China no hay mapas, quiero decir, que no se pueden descargar mapas al GPS, como aquí por ejemplo el Topohispania, pues es ilegal), un tracker de seguimiento,  pero sobretodo un teléfono satélite. Y aquí viene el problema. Poca gente tiene teléfono satélite. A mí me lo dejó un amigo, pero luego otro me dice que tenga cuidado porque esos teléfonos no te los dejan meter en China. Hablo con la organización y se ponen en contacto con aduanas y, efectivamente, no está permitido y me lo decomisarían. Aunque otra gente me dice que no tendría problema, pero como el teléfono no era mío decidí no arriesgar y no llevarlo. Al final no me miraron cuando llegué al aeropuerto de Pekin, otra cosa fue cuando cogí el vuelo interno (más adelante lo explico). Ante esta situación la organización alquila teléfonos satélites al precio de 100 dólares no reembolsables.    
Así que empecemos. Lo primero es buscar un vuelo de avión a Pekín, aunque luego te reembolsen el dinero. También no os olvidéis de sacar visado y pagar los ciento y pico euros que cuesta. Y ojo con la embajada, son muy tiquismiquis. Yo tenía carta de invitación con sello incluido, pero le faltaba una firma  y tuvieron que enviarme otra, además firmada en la parte correspondiente, no en cualquier sitio.
El vuelo hacía escala en Munich y luego a Pekín. Allí nos esperaba la organización y nos trasladaba a un buen hotel donde se hacía la presentación de la carrera. Lo cierto es que fue algo espectacular y me sorprendió de la grandiosidad de la presentación. Fue espectacular. El único problemilla fue que tuve que compartir habitación con un italiano, muy majo, por cierto, pero que imitaba a Pavarotti por las noches (ya hablaré en otro post sobre este tema, que lo tengo en la lista de espera).
Al día siguiente por la mañana (día 26 de septiembre) nos trasladamos de nuevo al aeropuerto para coger otro avión con destino a Gobi, concretamente a la ciudad de DunHuang en la provincia de Gansu. El vuelo fue más largo de lo que yo me esperaba, casi tres horas, lo mismo que de Madrid a Munich. Y aquí si tuve algún problemilla en el aeropuerto. Los chinos, al igual que rusos y americanos, son bastante paranoicos con la seguridad. Ven conspiraciones por todos los lados.  Nos hicieron sacar todas las pilas y baterías y explicarles para qué las llevábamos. En todo ese barullo, mi cámara GoPro “desapareció”.
 Llegamos a DunHuang, una ciudad fantasma. Calles muy grandes, edificios muy grandes, pero ciudad semivacía. Apenas tráfico, apenas gente. Una ciudad en medio del desierto y en plena Ruta de la Seda. Me volvió a tocar compartir habitación con “Pavarotti”. Nos dan una bolsa de regalos a todos los corredores. La verdad es que fue una pasada, una bolsa de viaje de Cordura con un saco de dormir, un camelback con cuatro botellines, dos normales y dos flexibles, manta térmica, camiseta de lana merino, dos gorras técnicas, etc., etc… El hotel estaba bastante bien, cuatro estrellas, pero en recepción nadie habla inglés. 
                                     Entrada del hotel
Durante la cena se hizo una presentación audiovisual de la carrera, con explicaciones sobre todo tipo de aspectos: material, alimentación, orientación,…
Día 27 de septiembre: día negro. Me levanto con muy malas sensaciones y se confirma lo que me imaginaba. Urgente al baño. Y frecuentemente. Agarré una diarrea del copón y la carrera empezaba esta misma noche. Me encuentro fatal. Voy al desayuno a buscar al médico. Casi me desmayo y empiezo a tener fiebre e intento vomitar. Llega el médico, pero no soy capaz ni de levantar la cabeza. Me da un antibiótico, un antidiarreico y suero oral, pero no puedo comer nada. Luego me voy enterando que les ha pasado a más corredores, al menos a otros diez. Posible intoxicación vaya usted a saber por qué, ya que todos comimos lo mismo. Y mira que iba prevenido sobre la falta de higiene en China y su forma de cocinar, pero caímos. Me fui de nuevo a la cama. A lo largo del día teníamos que hacer el checking del material y colocar nuestra comida y ropa en las distintas cajas que nos llevarían después a las Rest Stations. Me paso casi todo el día en la cama.  Por la tarde intento comer algo de arroz cocido para meter algo para el cuerpo. Pero eso significa ir de inmediato al baño.
Día 28 de septiembre, jueves. Hora: 00:00. A pesar de todos los males decido salir. Nos trasladan en autobús durante unas dos horas hasta la salida. Es medianoche y estamos ya en pleno desierto, cerca del Ashoka Temple. Somos 50 corredores, los máximos permitidos por la organización. En medio de fuegos artificiales, muy típico por estos lares, se da la salida.



Con mucha calma ante lo que nos espera, salimos trotando. La verdad es que el ritmo es bastante suave, excepto tres chinos que salieron como rayos!!!. Y a mirar continuamente al GPS. No es fácil correr por un terrero abrupto, sin camino, de noche y mirando continuamente al GPS. Y aunque el terreno es prácticamente llano, tiene muchos sube/bajas y es muy irregular. No es un desierto de arena, sino de piedras, tierra y arena todo mezclado. Lógicamente tengo hacer alguna parada técnica para emergencias, pero sigo tranquilo. Durante la noche, al no ver la irregularidad del terreno a mucha distancia, debes seguir estrictamente el track y lo que ocurre es que de pronto el track te lleva a un pequeño cañón que no puedes bajar en línea recta y que tienes que buscar por donde rodearlo, pasarlo y volver a buscar el track. Eso de día es más fácil ya que puedes ver a más distancia y puedes anticiparlo. Hay que tener en cuenta que el 90% del recorrido es fuera de caminos y sendas, es decir, campo a través por el desierto y navegando continuamente con el GPS.
La verdad es que no me acuerdo mucho de los primeros kilómetros (hablo de los 100 primeros kms). A la primera Rest Station (km34,3) creo que llegamos en 5 o 6 horas (podría comprobar el GPS). Aquí no paramos más que a tomar algo caliente. El médico me vuelve a dar otro antibiótico y otro antidiarreico. Me están haciendo un seguimiento de carrera para ver como evoluciono (como a otros corredores con el mismo problema). El recorrido mezcla de todo, pero sobretodo es todo fuera pista, aunque de vez en cuando sí que seguimos algún camino.

 Mucho cuidado con el track. Recuerdo que durante esta noche el track te llevó directamente a una valla y no era fácil saltarla, pues tenía espino por arriba y por abajo estaba sujeta al suelo. Así que búscate la vida para pasarla. Por eso, como dije, si pasas de día, probablemente veas algún agujero o paso antes de llegar a la valla, así que arrástrate por el suelo para poder pasar. Después de esta valla, el terreno era patético, no se podía correr, a pesar de ser llano (esto nos pasaría en muchas más ocasiones a lo largo de la carrera), era muy “bacheado”, lleno de agujeros. Al llegar al check point, el voluntario me dice que tengo el tracker desactivado pues no me ven en la “sala de operaciones” que controla nuestros movimientos. Me lo activa de nuevo. Llego a la siguiente Rest Station y… había perdido el tracker (además de algún kilo en forma de agua) por lo que me dan otro. Estoy agotado por lo que decido descansar un par de horas en la segunda Rest Station. Durante la noche refresca bastante pero se puede correr mejor que durante el día, ya que el calor es agobiante.


 Además aparece otro problema: el polvo. Durante el día no te das cuenta, pero durante la noche, con la luz del frontal puedes ver montones de partículas de polvo flotando en el aire y eso te entra por la nariz y cuando te das cuenta, aparece sangre en la nariz. No quiero decir que sangrases, sino que cada vez que te tenías que sonar para despejar la nariz salía un mejunje de sangre hasta que se te volvía a taponar y vuelta a repetir (esto me duró incluso una semana después de acabar la carrera). Así que una buena idea podría ser correr con un buff tapando la boca y nariz.
El terreno, a veces, te desespera. Kilómetros y kilómetros todos iguales. Por algunos tramos es posible correr, incluso si estás con fuerzas, a buen ritmo. Pero hay otros, que aunque sean llanos, es prácticamente imposible por lo irregulares que son. Y si además te toca a mediodía, con ese sol que te machaca, entonces te conviertes en zombi y ya no corres, deambulas. Pero también hay que reconocer que en medio de ese  inhóspito lugar pueden aparecer sorpresas: fuentes o arroyos donde menos te lo esperas, generalmente en cañones. Eso sí, aunque hay agua, la vegetación es muy escasa  y solamente lo que pega al río; unos metros más separado del río ya es otra vez desierto. En la Rest Station 4 el médico me volvió a dar otro antibiótico y otro antidiarreico. Seguía jodido. Lo “divertido” era que había un canadiense que iba detrás de mí y cuando me alcanzaba (cuando me paraba en algún check point) me decía que sabía que no estaba lejos, porque dejaba “huellas” recientes y con “perfume” fáciles de seguir. Lo siento, pero cuando te da el apretón, en la situación en la que iba yo, no tienes apenas tiempo de separarte ni unos metros.  Hehehe, esto me recuerda tres amigos que estaban discutiendo sobre la cosa más rápida del mundo; uno dice: yo creo que la cosa más rápida del mundo es el rayo; cuando cae del cielo, bajan tan rápido que no los ves. Otro dice: yo creo que es la luz, porque cuando llegas a casa y aprietas el interruptor para encenderla, al instante está encendida. Y el último dice: pues yo creo que lo más rápido es la diarrea: una noche estaba en el campo y me dio un retortijón el estómago; salí para mi casa como un rayo y cuando encendí la luz ya me había cagado.
                                           Paul, el canadiense, y yo corriendo juntos
El caso es que hice muchos kilómetros con el canadiense, que ya había participado el año pasado y lo pasó fatal, tanto que tuvo que descansar en una Rest Station 30 horas!!!. Además, y casualidad, su mujer es cubana y me dijo que había corrido conmigo el año pasado en Burgos la carrera que organiza Manu (the way of Legends). Hicimos un tramo muy guapo juntos. En este desierto hay muchos cañones horadados por el agua que a veces se ramifican en varios, por lo que hay que mirar atentamente al GPS, pero fueron unos kilómetros guapos, técnicos, con subidas por rocas, algún pequeño arroyo y continuos cañones (la inmensa mayoría de estos cañones están secos, pero algunos sí que llevan agua, como me pasó más adelante)

Hasta ahora iba con la intención de acabar. No tenía ni idea del puesto ni me importaba. Quería acabar aunque fuera andando. Aunque estaba hecho un mierda (en todos los sentidos), en el fondo la carrera me resultaba entretenida. Ya sabía que había un grupo que iba muy adelante, pues yo tenía que parar a recuperar más tiempo en las Rest Stations, ya que apenas podía comer y sólo bebía; todo esto, junto con los antibióticos me estaban machacando y mi cuerpo ya se empezaba a parecer al de un prisionero de un campo de concentración.
                                                          Descanso en la tienda
De la RS 4 a la RS 5 paso al canadiense Paul y al americano (Michael Wardian, uno de los máximos favoritos que creo, tiene el record de los 100km en EEUU o algo parecido; pero, por desgracia, también le afectó la intoxicación como a mí). Los últimos kilómetros de este tramo fueron muy guapos. De repente dejas el desierto, llegas a la salida de un cañón por la que baja un río y te diriges río arriba, cruzando el río en diferentes partes, así hasta llegar a la RS 5 situada en un pequeño vergel donde hay pequeñas lagunas y plantaciones de melones y sandías (muy pequeño todo, eso sí, pero bonito en medio del desierto).
                             Justo, por encima de las banderas, estaba la Rest Station 5
 Es sobre la una de la tarde y decido parar a comer algo y descansar. Intento descansar pero no soy capaz de cerrar los ojos así que decido seguir corriendo. A la salida unos chinos me paran para hacerse unas fotos conmigo y luego quieren llevarme en la camioneta. Joder, es una tentación, pero no gracias. Y menos mal, porque doscientos metros más adelante el track deja el camino y se mete de nuevo al desierto. Estos siguientes kilómetros son demenciales, aridez, todo igual, para volverse loco. A lo largo del recorrido nos encontramos con numerosas manadas de camellos.


 Lo mejor de este tramo fue que en uno de esos retortijones que me dieron al estómago, hice parada técnica, me puse en cuclillas y,….oh qué maravilla, qué placer, qué gozada,… sale una bomba de aire; nada de agua, nada de porridge!!!, por fin puedo comer en condiciones. Y así vas corriendo poco a poco y llego al check point 18 justo antes de la RS6. Aquí una persona de la organización (me voy a callar el nombre) me habla de un atajo donde puedo recuperar dos horas, pero coño estoy en pleno desierto, no quiero riesgos y no me parece ético, prefiero seguir el track aunque me dice que este tramo es muy duro. Y ya lo creo que lo fue. Serían sólo 10km pero se me hizo de noche y los kilómetros finales fueron duros de navegar, muy difíciles de seguir ya que te bajaban y subían por cañones con bastante desnivel y por aristas de arena. No es que fuera muy peligroso, porque era arena y piedras pequeñas, pero te desesperaba los subes y bajas ya que bajabas y el track te “mandaba” subir. Subías y mandaba bajar,… Luego, en estos lugares, ocurre otra cosa. Cuando acabé este tramo más complicado llego ya a un camino llano y veo al fondo la luz roja y azul que indica la RS. Eso también me pasó anteriormente y me volvió a pasar después. Ves la luz y calculas: está ahí, llego en diez o quince minutos. Pues no, no está ahí, está allá, en el culo el mundo y tardas, como mínimo, cuarenta minutos. Recuerdo que me pasó en otra ocasión algo así, pero a lo bestia. Me desesperó, me cabreó,…Veía la luz y pensaba llegar pronto; pero la puta luz también debía correr, porque parecía que se alejaba conmigo. Si calculé 30 minutos, fueron dos horas, y no, no era ningún vehículo que se movía. Bueno, pues como regalo del día (o de la noche, en este caso), antes de llegar a la RS 6 tenemos que cruzar un río y aquí hay que mojarse, no hay vadeo posible.

En esta Rest Station paro a comer y a decidir qué estrategia a seguir. Nos han hablado de que el tramo de la RS7 a la RS8 es complicado de seguir, pues se pasa por el punto más alto de la carrera (3.200m), puede hacer mucho frío (si lo pasas de noche, con mucho viento, incluso nevar) y te aconsejan pasarlo de día ya que también, dicen, es difícil orientarse. Pero calculando que estoy en la RS 6 y que me quedan 60km para la RS7 no lo veo muy claro. En esta RS coincidimos bastantes corredores (algo inusual, lo normal es estar casi siempre sólo). Algunos salieron muy pronto. Yo quería descansar algo más y salí algo más tarde, a las 4am (amanece a las 7). Este tramo empezaba con una subida de casi 10km pero todo por un camino. Luego fue demencial. Los siguientes 10 km fueron subir y bajar continuamente. No hubo ni cinco metros llanos. Creo que haría cincuenta subidas y cincuenta bajadas, todo a una altitud de entre 2.400/2.500m y de noche. Luego vuelves a una zona desértica, pero con bastante roca y con una fuente y un pequeño arroyo que aparecen como de la nada. Llego al  checkpoint 22 y aquí entras en un camino interminable, picando hacia arriba y frío (más bien fresco).

 A pesar de ser las 11am hace fresquillo, no como otros días, y tengo que correr con el plumas ligero. Por aquí la carrera va por una pista que se te hace interminable con unas montañas a nuestra derecha.  El camino sube un collado para cruzar esas montañas y desde ese collado aparecen al fondo otras montañas majestuosas con mucha nieve. Bonita panorámica. Un poco más abajo del collado hay otro checkpoint (23), donde paro a intentar dormir un poco porque me ha dado un sueño del copón. Dentro de la tienda hace calor y no consigo dormir casi nada, así que a la media hora me levanto, me humedezco la gorra y salgo a correr pensando que hacía calor, pues no, el calor sólo era dentro de la tienda, seguía haciendo fresco. Ahora toca seguir otra vez el interminable camino hasta llegar, sobre la 1 de la tarde, a la Rest Station 7. Llegado aquí, me paro a comer y pienso qué hacer. Si dormir, continuar,…me dicen, que desde aquí al punto más alto de la carrera (3.200m), según algunos el más complicado, hay diez kilómetros. Finalmente descanso un poco y decido seguir. Sigues yendo por el desierto, ahora es medio montañoso y por un camino rodeado de montañas. Al cabo de unos cinco kilómetros dejamos el camino y seguimos una pequeña senda, todo en ligera subida hasta que nos aproximamos a la montaña. Entramos en valle, giro a la derecha por otro valle, otro giro a la izquierda y, sorpresa, sólo los últimos doscientos metros tienen algo de desnivel y bastante fácil. (y según mi GPS, 12km, no 10). La verdad es que me llevo una desilusión porque todo el mundo me hablaba de lo complicado que era este paso, lo difícil que era orientarse,… y resultó ser un simple “paseo” con algo de desnivel. Es cierto, que por la noche hace mucho viento y baja la temperatura (depende de la noche, hasta 0C o como mucho -2C pero tampoco es para tanto). Creo que el año pasado nevó. Me gustó más la bajada.

 En un principio técnica, luego una imperceptible senda por el fondo del valle hasta llegar al cauce de un río seco. La carrera transcurre a lo largo de este cauce pedregoso, en continuo descenso durante varios kilómetros. Por aquí se puede correr bastante bien hasta llegar a la salida del cauce encañonado entre montañas, que desemboca de nuevo en el desierto donde hay otro checkpoint (cp 26) (sobre las 7 de la tarde, hora a la que se pone el sol). Me quedan 20km hasta la siguiente Rest Station. Estoy un poco cansado pues he corrido bastante y se me hace de noche. Este tramo se me hizo eterno. Andando prácticamente todo el tiempo y, como comenté al principio, llegué a ver una luz roja al fondo, seguí esa dirección y casi me da un lapsus. La puta luz estaba cada vez más lejos, o qué? Estaba tan desesperado que creí que tenía algún error en el GPS. Me paré, apagué el GPS, lo volví a encender; nada; lo mismo. Lo vuelvo a apagar, le cambio las pilas, lo vuelvo a encender; nada, en el mismo sitio. Pues el error debe estar en mi cabeza, que empieza a delirar. A seguir el track y que aparezca donde dios quiera. Y, por suerte, aparecí bien. Llegué a la Rest Station 8 sobre medianoche. 

Cené y a dormir, que estaba agotado física y anímicamente. Puse el despertador para las 4am, pero durante la noche cambió la temperatura, bajó mucho, mucho viento, agua y frío. Pensé, me quedo un poquito más y me levanto. Pero ese poquito se me alargó más de lo esperado, hasta las 6am. No me hizo mucha gracia pero bueno, mira la parte positiva, has recuperado más y podrás correr más. Y eso fue lo que hice. Desde aquí hasta la siguiente Rest Station fue todo desierto, algún trozo por camino, pero la mayoría campo a través y, además, en general (siempre hay algunas tachuelas cabronas) se podía correr bien. Lo más exótico de este tramo fue una bajada a un cañón donde había muchas cuevas excavadas en las paredes. Hay bastantes cuevas de estas por esta zona. A la salida de este cañón entras en el desierto y aquí sí que pude ver y, casi palpar, el polvo que hay en el aire. Una nube marroncilla cubre el cielo. Me puse el buff en la boca y nariz porque la notaba muy seca. Y a correr por el desierto.

 Y así llego a la Rest Station9. Me encuentro bien. Como un poco, me regalan una piedra con mi nombre y algo escrito en chino, me dan un ligero masaje y a seguir corriendo. Además he visto que desde aquí a la siguiente RS sólo hay 25km, la más corta de todas, así que pienso, chupado, estoy bien, sólo 25km, como mucho en tres horas hecho. JAJAJA, ingenuo. Los primeros kilómetros transcurren por desierto, pero con pequeños monolitos, tipo Torcal de Antequera, que hay que ir sorteando bien por encima de ellos, bien por los laterales, así hasta llegar al auténtico desierto. Aquí sí que hay arena, y mucha, muchísima. Unas pedazo dunas en las que su puede surfear y te entra la arena hasta las cejas. No son muchos kilómetros, pero te agotan. Y la cosa no acaba aquí. Sales del desierto y entras en un terreno llano, pero tan malo, lleno de plantas con pinchos, que más que andar, bailas. Y por fin llegas a un camino. Por fin, piensas, ahora a correr. Sí, cinco minutos. De pronto entras en un terreno que no había visto en mi vida. Es casi completamente llano, pero es difícil y complicado hasta andar. Es como si hubieran pasado dos millones de vacas cuando el terreno estaba húmedo, se hubiera secado y quedó tan seco, irregular, profundo, lleno de agujeros, baches…que no había manera de correr, ni dos metros, imposible, y así durante no sé cuántos kilómetros,…para desesperarse. Pero todo tiene un fin y esto no iba a ser menos. Lo bueno es que los últimos kilómetros fueron ya un terreno más de montaña, de lo que me gusta, subiendo y bajando collados,  e iba cómodo corriendo. Llegué justo de noche a la Rest Station 10. Sólo me quedaban 33km para meta y me encontraba bastante bien. Comí un poco, me puse la frontal y a seguir corriendo. La meta estaba cerca. Pero aún quedaba sufrimiento. Los siguientes 13km me los pasé muy bien. Corriendo por un camino entre montañas, que a veces se encajonaba (aunque era de noche se podía distinguir el relieve) e iba a buen ritmo. Pensé que, a pesar de todas las dificultades que pasé al principio, podía bajar de los cuatro días. Llegué al checkpoint 34. Se acabó el camino y comenzó de nuevo el desierto. Pero desde aquí ya se veía la ciudad al fondo. En este tramo hay una mezcla de desierto, camino y por primera vez asfalto, pocos kilómetros, pero algo. Las fuerzas ya me empiezan a flojear y hay tramos que tengo que andar. Cuando llego al último checkpoint (35) intento correr, especialmente cuando llego a la carretera y llego a la entrada de la ciudad, carretera con cuatro carriles y….se acabó el track. ¿qué coño pasa? Sólo me quedan 3km, según la última consulta y el track desaparece. Me paro y ando. Apago el GPS. Lo vuelvo a encender. Había grabado tres tracks diferentes. Los elijo y todos igual. ¿Y cómo coño sé ahora dónde está la meta? Sigo corriendo suave a lo largo de la calle intentando ver algún coche o persona. Ni dios por la calle. Es medianoche. De pronto veo banderas grandes rojas, con el logo de Ultra Gobi cada cierto tiempo en los laterales de la calle. Las sigo. Hay un giro a la derecha y de pronto viene una chica hacia mí corriendo. Uuuufff, menos mal (lo lógico es que te esperan a la entrada de la ciudad, ya que te ven en el tracker y te acompañan, pero se debieron olvidar de míJ). Voy bien. Y ya veo la meta al final. Vaya susto para acabar. Al final me enteré que esto le pasó a algún otro corredor (lo de acabarse el track). Pero lo importante es que llego a meta, unos 25 minutos después de medianoche (más cuatro días). Una entrevista en meta. Me dan un medio tigre (el otro medio me lo dieron una Rest Station, no recuerdo en cuál y me dijeron que si llegaba a meta me daban la otra mitad). Pero lo que más deseo es irme al hotel, ducharme y dormir, dormir, dormir,zzzzzzzzzzzz.
La carrera empezó el jueves a las 00:00 y yo acabé el domingo casi a la misma hora. El final de la carrera era hasta el miércoles siguiente, así que tenía tres días más para relajarme, descansar y comer bien. Lo curioso es que no sé en qué posición entré. A día de hoy, mientras escribo esto, tampoco lo sé. Creo que entre el 5º y el 8º, y eso que sólo debimos acabar unos 15 de los 50 que éramos. A mí me salieron en el GPS 415km y a otros corredores  algo parecido.
Me llevan al hotel (sólo hablan chino, olvidaros de encontrar a alguien que hable inglés, sino es de la organización de la carrera), una habitación grande para mí sólo (por fin) e intento dormir. Imposible. Me duelen tanto las piernas que no pego ojo en toda la noche. Lo bueno es que no tuve ningún problema de lesiones o ampollas, sólo agotamiento muscular. Ahora puedo comer bien y agarrar todas las diarreas que sean. Pero el desayuno en el hotel es típico chino. Esas sopas y verdura frita. No hay nada “consistente”. Menos mal que me sobró jamón y cecina de León…
El martes, un grupo de corredores fuimos a visitar unas cuevas, como las que vimos a lo largo de la carrera. Una hora y media de autobús para llegar hasta el cañón. El sitio es guapo, pero ya hay bastante turismo (sólo chino, no vimos ningún “blanco”). La chica que lo organizó nos cobró 175 yuanes Unos 25 euros y luego te enteras de que vale 50 yuanes, es decir, unos 7)


El miércoles por la mañana organizaban una carrera para los voluntarios, con dos distancias, una corta y otra larga (creo de 50 o 60km). En un principio, según el programa, era desde el Ashoka Temple, pero parece que no. La carrera fue donde la Rest Station 5 y la cena de entrega de premios también se celebró allí. Otra hora y media más de autobús. La cena estuvo muy bien, muy original. Me gustó. Y la entrega de premios fue un espectáculo de luz, con un video muy bien preparado, todo al aire libre.
Luego vuelta al hotel y al día siguiente de nuevo otras dos horas de autobús hasta DunHuang para coger el avión de vuelta a Pekín.
CONCLUSIÓN
Carrera muy bien organizada, prácticamente sin fallos, con muchos medios y un trato exquisito al corredor. Lo mejor: los voluntarios. He corrido en muchas, muchísimas carreras y, en general, los voluntarios son bastante agradables, pero aquí son la amabilidad personificada. Continuamente pendientes de ti. No necesitabas levantarte para nada. Cualquier cosa que necesitabas allí estaban. Te preguntaban continuamente si necesitabas algo y se desvivían por conseguirlo. Perfectos.
Lo que aconsejo a los que quieran  hacer esta carrera es que extremen los cuidados higiénicos, lavarse las manos a menudo, y mucho, mucho cuidado con las comidas.

Por lo demás, no me importaría repetirla. Es una aventura en toda regla. Me gustó el formato y me gustaría sacarme la espina. Pero ya veremos…

30 may. 2017

SI NO LO CUENTO, REVIENTO...


Estoy en racha. Hacía tiempo que no escribía tan seguido en mi blog.

Quizás os hayáis dado cuenta o quizás no…que mis apariciones por el “caralibro” últimamente son escasas o casi inexistentes. Es más, si veis alguna, también es probable que no sea mía, pues mi “costilla” me suele “utilizar” para pulsar algún like o, incluso hacer algún comentario, en mi nombre. Pero bueno, tampoco esto me preocupa. Lo que tengo claro es que yo lo utilizaré para lo que considere oportuno, importante,(otros pueden considerar importante otras cosas)…y, ojo, creo que hay temas bastante interesantes, pero los leo y punto. No pongo likes ni felicito cumpleaños. El 99% de mis pocos comentarios son “privados”. Mi “costilla” me dice que soy un espíaJ, que controlo todo y no comento nada o casi nada. Pues, probablemente, cada vez menos.  Para eso tengo mi blog, que ahí, el que quiera lo lee y el que no quiera pues no. Así de simple. Y aprovecho para hacer una propuesta:

Si alguien quiere contactar conmigo para hablar, de lo que sea (desde deporte, política, literatura, religión, sexo, física cuántica,…), si está pasando un mal momento, depresión, si tiene pensado suicidarse, si quiere hacer alguna ruta de alta montaña, de baja, de senderismo, cultural, gastronómica, un entrenamiento, una charla, una conferencia…pues aquí me tiene. No dudéis en contactar conmigo. Os lo digo completamente en serio. No le garantizo una cura total, pero casi le aseguro pasar un buen momento.

Y ahora vamos a lo que quería contar…

SI NO LO CUENTO, REVIENTO…

He leído un artículo de Roberto Palomar y otro de Pérez Reverte sobre un tema que tenía en mente desde hace tiempo, así que me ha “ahorrado” el tiempo de transcribir las ideas que ya tenía en mi cabeza y que eran prácticamente las mismas, sólo que, seguramente, mejor redactadas por ellos.

Empieza con el relato del alpinista británico Noel Odell sobre la primera expedición al Everest de Irving y Mallory y que, desgraciadamente, desconocemos el resultado de aquella expedición.

A diario, las redes sociales se colman de relatos como el de Odell. Los domingos al mediodía son especialmente prolíficos. Los timelines y los muros se llenan de pequeñas o grandes gestas, de retratos de pies con un paisaje grandioso como fondo, de fotos de zapatillas embarradas, de pantallazos de gps que muestran los datos de distancia, ritmo y duración, de selfies con los amigos en la cima de un monte, de descensos vertiginosos grabados con la GoPro... Todos queremos contar lo nuestro. Que se entere el vecino, que se entere la familia, que se entere el compañero de trabajo. Que se entere todo el mundo. ¿cómo no se iba a desmenuzar al detalle hasta la más modesta de las carreras con los medios de hoy? ¿Imaginan a Amundsen con Twitter? ¿Qué hubiera sido de la aventura de Cristóbal Colón con Facebook? Hoy, Kilian nos cuenta su entrenamiento en Chamonix ( o lo último sus dos subidas al Everest) al momento y sabemos que Luis Alberto Hernando devora bocadillos de tortilla en los avituallamientos mientras se cambia las zapatillas porque lo hemos visto en streaming. Pero también sabemos por dónde fue la grupeta en la salida del domingo o cuánto entrena ese compañero que dice que nunca entrena. Lo pone en Strava, listillo...

"Los premios en metálico a las figuras del trail carecen de sentido. Desaparecerán con el tiempo. Eso pienso yo o al menos es lo que me gustaría.  A la gente le da igual quién gane. Quien viene aquí lo hace para vivir su propia aventura. Y contarla. Se llama deporte social". Y tiene razón. Cualquier carrera que no esté conectada y preparada para ser despiezada al momento por todos y cada uno de sus participantes está muerta. Mantener una ventana abierta al mundo es casi tan básico como el circuito, la distancia o el desnivel. Importa tanto si hay barro como si hay cobertura.

Aún quedan monjes y eremitas que entrenan y compiten en silencio. Que se resisten a divulgar la foto de una uña negra, que pasan de contar con qué salsa toman los espaguetis precarrera y no enlazan la noticia de su última victoria. Pero son los menos. Y algunos son unos auténticos cracks.

La verdad es que hoy todo el mundo quiere contar lo suyo. Tanto si has ido a por el pan a 5.10 el kilómetro como si has ganado el Ultra Trail del Montblanc. La verdad, amigos, es que si no lo cuento, reviento…

Lo más fascinante de las redes sociales no es su reflejo de la realidad, sino la faceta dislocada, absurda a menudo, que de ella muestran. Hay allí opiniones, puntos de vista, material absolutamente documentado y respetable, por supuesto. Pero lo más instructivo ocurre cuando lo que revelan es lo contrario. Cuando las redes se convierten en retrato disparatado, caricatura grotesca del ser humano construyendo o pretendiendo hacerlo, con la osadía de su ignorancia, la arrogancia de su vanidad o lo turbio de su infamia, un mundo virtual que nada tiene que ver con el real. Un conjunto de usos y códigos artificiales que, además, pretende imponerse, inquisitorial, sobre el sentido común y la inteligencia.

No entraré en ejemplos, pues los tenemos a la vista. Basta asomarse a Internet y ver cómo allí se deforman y manipulan, sin el menor pudor ni consideración, toda clase de ideas y conceptos, incluso los más nobles. Y así, asuntos serios y urgentes como los derechos de los animales, la convivencia social, el feminismo, el respeto a la mujer, la lucha contra el racismo, la política, se ven constantemente envilecidos por aquellos que, paradójicamente, a veces con más voluntad y fanatismo que preparación real o dotes intelectuales, los desacreditan al proclamarse, sin otro título que la propia voluntad o capricho, sus defensores a ultranza.

La razón es simple y triste: las nuevas tecnologías, que deberían hacernos más preparados y más libres, también contribuyen a hacernos más estúpidos. No es ajeno a eso el hecho de que las redes sociales estén en manos de multinacionales que buscan clicados rápidos y tráfico intenso a toda costa. Hasta no hace mucho, alcanzar voz pública requería pasar una serie de filtros naturales basados en formación, educación y, por supuesto, talento personal o capacidad expresiva. O valías, o tenías algo que decir y sabías decirlo, o nadie te prestaba atención. La voz que llegaba a hacerse oír estaba, a menudo, respaldada por la autoridad que esos filtros naturales le conferían. Ahora, ese importante territorio se ha democratizado y cualquiera puede acceder a él. Afortunadamente, hay más voces para elegir. Más lugares para opinar. Pero eso, que tiene innumerables ventajas cuando esas voces tienen un peso específico valioso, se vuelve desventaja cuando el opinador es una mula de varas, un demagogo perverso o un imbécil que grita fuerte.

Es muy interesante asomarse a las redes, como digo. Arrojar piedras al estanque y ver cómo se expanden las ondas. O provocar reacciones. Echar pan a los patos,  y observar cómo actúan. Ser uno mismo pato de infantería, nadando entre todos, mientras observo a quienes mantienen serenos la cordura y flotan inteligentes entre el cuac-cuac, y a los que, enloquecidos, se abalanzan sobre las migas proclamando su hambre, su ignorancia, su mediocridad y en ocasiones su puerca vileza.

En más de una ocasión he tenido tentación de borrar algunos “amigos” del “caralibro” (con algunos ya lo he hecho). Personalmente me están desilusionando. Mucho insulto, mucha mala baba, por no coincidir en las mismas ideas. Como decía, muestran su ignorancia y mediocridad. Además, en muchas ocasiones,  se insulta al colectivo cuando la idea es personal, especialmente lo veo en temas tan espinosos como la política, el fútbol, la religión,… o estás conmigo o estás contra mí. Y lo peor de todo, es que todo esto se está extrapolando a más ámbitos de la vida. Quizás por eso cada vez hago menos apariciones por estos medios.

De esa forma, a mi edad y con mi biografía, sigo aprendiendo cosas sobre el mundo en el que vivo, y miro todavía al ser humano aprendiendo de él cada día. Y también con eso escribo artículos este.

25 may. 2017

MAUNA TO MAUNA - HAWAII

MAUNA TO MAUNA – HAWAII     14-20 MAYO 2017

LA PEOR CARRERA QUE HE HECHO HASTA EL DIA DE HOY…

Cuando recibí una invitación para correr en Hawaii una carrera de 252 km en 6 etapas y autosuficiencia, lo primero que pensé fue: joder que afortunado. Todo el mundo sueña con viajar a Hawaii y si encima es gratis ni te cuento. Así que me metí en la página web de la carrera (http://m2multra.com/m2m-course) y leí todo lo que rodeaba esta carrera: itinerario, carrera, reglamento, equipo obligatorio, condiciones meteorológicas,… y, la verdad, es que era muy motivante y estimulador. Además la carrera estaba organizada por el mismo equipo que hace el Grand to Grand en el Gran Cañón (EE.UU.) y esa si que es una gran carrera por lo que me daba garantías y esperanzas de encontrar algo igual de espectacular en estas islas. De hecho todas las carreras que he hecho de este tipo se caracterizan por pasar por lugares únicos, espectaculares, llamativos,…esto es lo que atrae a este tipo de corredores.
Viendo el itinerario de la página web y sus videos,  me hacía a la idea de recorrer esos famosos volcanes, selva, sendas, playas,… pero el destino no es, a veces, como te lo imaginas.
Primer contratiempo:  mi vuelo es de Madrid a Los Angeles (casi 12 horas) y de Los Angeles a Kona (casi 6 horas). Cuando llego a Los Angeles me dicen que mi vuelo no va Kona en la isla de Hawaii sino a Honolulú que está en la isla de Oahu (aunque se conoce todo como Hawaii en realidad son seis islas principales: Hawaii, la más grande, Maui, Molokai, Lanai, Oahu, donde está la capital Honolulú y Kauai). Coño en mi papel pone Kona, no Honolulú. Son americanos, final de la discusión, vuelo a Honolulú. Así que llego a Honolulú a las 23:00 de la noche. Tengo que gestionar un vuelo interno hacia Kona, pero ya está todo cerrado y tengo que esperar hasta las cuatro de la mañana cuando abren las oficinas de Hawaiin Airlines. Por internet veo horarios y precios, y bueno, hay bastantes vuelos que empiezan a las 5:30am, pero este tiene un precio desorbitado y además ya está lleno, así que compro el siguiente que es a las 6:20. El vuelo dura sólo 40 minutos, así aprovecho para ver las islas desde el aeroplano, algo que no estaba incluido al principioJ. Hay que ver el lado positivo de las cosas… Otro problema es que mi vuelo de vuelta era el domingo a las 7:20am (supuestamente desde Kona, pero no, también desde Honolulú) así que tengo que comprar el billete de vuelta también, pero no el domingo ya que no hay vuelos antes de las 6:00 am, por lo que tengo que comprarlo para el sábado. El último en salir es las 20:40pm. Por suerte el precio del billete, ida y vuelta, en la oficina fue mucho más barato de lo esperado (220 dólares).
Finalmente llego a Kona a las 7:00am. Estoy tan cansado del viaje (son 12 horas de diferencia horaria respecto a España) que lo que más me apetece es llegar al hotel a descansar, ducharme y comer. Ni me paro a coger un bus, ni nada parecido,….un taxi es lo más rápido…y lo más caro también (por 30 minutos: 90 dólares, joder ni que me llevara a hacer turismo por toda la isla; encima me da una tarjeta para que le llame a la vuelta, si hijo si, mañana mismo te llamo).
En el hotel compartía habitación con Vicente, otro gran atleta español que ya nos conocíamos de otras carreras. Bajamos a desayunar juntos y empezamos a ver gente conocida. También nos querían cobrar el desayuno (35 dólares). El precio de la habitación, si la haces en persona son algo más de 500 dólares por noche; al tener la organización concierto con ellos, se rebajaba a cerca de 300 dólares. Así que ya os aviso con antelación: Hawaii es caro, muy caro (una botella de agua en el super cuesta de 5 a 6 dólares). Es más, he estado comprobando las ciudades más caras del mundo para vivir y Hawaii está en el top 10. Queda todo dicho.
Después me voy a intentar dormir ya que por la tarde es cuando comprueban todo el equipo necesario y tienes que entregar el certificado médico (siempre he dicho que esto no vale para nada, pero bueno, si eso les hace felices…les puedo dar todos los que quieran y hasta de colores si hace falta).
A las tres de la tarde voy a pasar el control del equipo. Soy de la opinión de cada uno lleve lo que le salga de las pelotas, pero también de que si el reglamento dice una cosa hay que cumplirla, así que yo soy de los que no me gusta dejar nada al azar y si el reglamento dice que tengo que llevar chilaba, pues chilaba. Pero siempre surge algún imprevisto o algún tonto y en este caso apareció el tonto, muy tonto (más adelante comprobé que aún se podía ser más tonto, es más creo que eligieron al más tonto de todo EEUU, el jefe o responsable de los voluntarios o director de carrera o lo que fuera). Dentro del equipo obligatorio estaba la brújula; bueno llevaba dos, la del Garmin y la del Suunto, pero como eran digitales no valían. Ya, pero en el reglamento no especificáis si es analógica o digital y siempre se han dado por buenas las brújulas de los nuevos relojes; pues nada, tuve que hacerme con otra brújula (son americanos medio militares sin mucha capacidad de análisis y comprensión, así que mejor no perder tiempo). Pero aún hay más. Light down jacket, es decir, una chaqueta ligera. Pues ahí presento yo mi chaqueta ligera. Uuuuummmm es muy ligera, comenta. Ya, coño, es que voy a pujarla durante seis días. Vale, me la da por admitida (además llevo otra térmica por si acaso. Aunque Hawaii suena a sol y buen tiempo, yo nunca me fío…y al final aciertoJ). Pues nada, control pasado.
La cena del viernes, dormir, el desayuno del sábado está incluido por la organización. También la comida y la cena del sábado, pero esta es campestre, no en el hotel, pues el sábado por la mañana nos trasladan hasta el primer campamento donde ya dormiremos en tiendas de ocho personas. Después de la cena vamos a hacer unas fotos al volcán Kilauea que está en continua erupción echando lava y la verdad es que verlo de noche es un espectáculo.


Yo comparto tienda con otras siete personas: Vicente y Beatriz de España, José de Portugal, John, mitad americano, mitad español, dos daneses y una inglesa. La verdad es que nos llevamos de maravilla todos (fue lo mejor de la carrera).

                                 El equipo de habla hispana en la meta, el último día...

Como sabéis, en estas carreras, la organización sólo te da agua y te pone una tienda. Durante los seis días tú tienes que correr con tu comida y tu material obligatorio, saco de dormir incluido.
El domingo comienza la carrera. Aquí os dejo un croquis de lo que nos esperaba:


Y estas eran las etapas:
M2M ULTRA 2017 - STAGE TABLE
STAGE
Miles
Kilometers
Stage 1
26.7
43.00
Stage 2
19.1
30.9
Stage 3
28.0
45.3
Stage 4
48.0
77.6
Stage 5
29.1
47.0
Stage 6
5.0
8.0

Viendo el perfil parecía espectacular, pero si os fijáis no es para tanto, ya que, por ejemplo, del kilómetro 50 al 100 que es el que parece tiene más desnivel, al final en 50km tenemos 1.750m de desnivel positivo, es decir, una mierda!!!, casi llano. Y del 150 al 170 pues parecido, aunque aquí si encontramos un poco más de desnivel, pero se podía hacer todo corriendo, sólo el cansancio de dormir mal, comer peor y los kilómetros acumulados no te dejaron hacerlo corriendo…
Pero vayamos por partes.
La primera sorpresa fue cuando nos dieron el road book, donde se detallan las etapas, los kilómetros, los avituallamientos y el tipo de terreno. Había cambiado casi todo de lo que ponían en la página web,…a peor. Así que voy a ir etapa por etapa.
1ª ETAPA:

Nos trasladan en bus desde el campamento hasta la salida en el mar en la ciudad de Hilo, al extremo oeste de la isla. El día amanece muy nublado pero con calor. Y primera sorpresa. Los primeros 30km son por carretera. Salimos a las 8:00am sorteando coches. Algunos tramos de la carretera los coches nos “acariciaban” con el espejo retrovisor, pues no había arcén. En los semáforos nos obligaban a parar hasta que se pusiera verde. Luego llegamos a otra carretera que prácticamente era una autovía con ya una acera de más de dos metros de ancho y nos empezó a llover a mares. Finalmente nos desviaron a un camino de hierbas paralelo a la carretera durante unos 13km hasta llegar a la meta. ¿Qué paisaje vimos?: pues muy bonito, animales tipo Ford, Chevrolet, Toyota,…JJJ, y hierba, mucha hierba. Y sin parar de llover. Llego quinto muy cercano al tercero y al cuarto. Al llegar a meta, nos pesan la mochila, revisión de material,… pero las tiendas sin montar y lloviendo. El “tonto” me pregunta por la chaqueta ligera y se la vuelvo a enseñar,…uuummm, tuerce el morro. Me voy a la tienda a cambiarme. Al cabo de unas dos horas llega de nuevo “el tonto” y me vuelve a preguntar por la chaqueta. Joder este tío es bobo o qué. Otra vez a enseñársela. Me dice que no es adecuada y me quedo con cara de gilipollas pensando si esto es real o el mundo está lleno de tontos. Y me dice que me va a penalizar con dos horas. Pues hala hijo, si eso te hace feliz… Cuando llega John y se entera intenta mediar y me dice que puedo hablar con ellos para discutirlo. Pues no, estoy muy a gusto en el saco, si quieren que vengan ellos. Yo pasé el control desde el principio. Si el cerebro no les da para más no es mi problema. Y me quedé con dos horas de penalización. Así que mi decisión fue ya clara: a partir de mañana a disfrutar y a entrenar, nada de competir.
2ª ETAPA:
Estuvo toda la noche lloviendo. Volvimos a salir a las 8:00 am. Y sigue lloviendo. Y por el mismo camino de ayer, con la salvedad de hoy había más agua y barro en el camino por lo que cruzamos un montón de charcos. Yo con calma, salí de los últimos a mi bola. Pero bueno, estas carreras son para yuppies con pasta, excepto para dos o tres que nos invitan, así que tampoco fue mucho esfuerzo ir pasándolos poco a poco. Y ¿qué vimos hoy? Pues lo mismo que ayer: nada. Porque además estuvo lloviendo sin parar y muy nublado. Eso sí, cuando llegamos a meta, otra vez a pesar la mochila y revisión de material. Joder parece que eran los campeonatos del mundo mundial!!!. Ah, pero las tiendas sin montar otra vez y esperando más de dos horas. Lo mismo que el agua caliente. A ver amigos, lo primero que tenéis que hacer es cuidar a los atletas y luego podéis revisar si os apetece hasta a la madre superiora, pero hay que saber cuales son las prioridades. Aún así volví a entrar quinto.
3ª ETAPA:
Sigue lloviendo. Hoy vamos por un camino algo más compacto y atravesamos un terreno más volcánico, una senda de algo menos de un kilómetro por roca volcánica para salir a una pista.

 Para de llover. Seguimos la pista en continua ascensión. Es larga pero es suave. Así hasta el kilómetro 22, donde se llega al punto más alto, donde hay un avituallamiento y otro control de material. Hay que ser gilipollas. Vamos a ver. Estamos más solos que la una. No hay familiares, ni amigos, ni nada de nada en toda la carrera,… a qué cojones viene aquí un control de material. Y luego otra vez en meta. Coño, haced sólo el de meta, que también es otra estupidez, pero bueno hay que hacerse el interesante de alguna manera. En fin, sigo. Desde este punto comienza una bajada continua…todo por carretera, más asfalto. En el tercer avituallamiento cazo al japonés y me dice si me puede acompañar. Pues claro, no problem. Llegamos a otra carretera mucho más amplia, con un arcén de más de dos metros. Nos obligan a correr por la cuneta, otra idea “maravillosa”; pero cómo se puede ser tan gilipollas. Vamos a ver, casi nos atropellan el primer día y ahora no podemos correr por un arcén de más de dos metros. Además llueve a mares y hay niebla. Y por si fuera poco es casi imposible correr por la cuneta, ya que tiene forma ovalada y terreno bastante asqueroso. Al principio intento ir por ella, pero hay tramos en que es imposible y salto al arcén. Y el japonés detrás de mí. Pero el pobre va echo polvo y en los últimos kilómetros me voy sólo y llego tercero a meta (sin forzar prácticamente nada). Y de nuevo otro control y las tiendas sin montar y sigue lloviendo. Cuando vamos a cenar veo los resultados y yo aparezco segundo clasificado de la etapa, detrás del japonés. Coño, ¿qué ha pasado?. Miro y veo a Vicente y Florien el suizo (que siempre llegaban los primeros) que están cuarto y quinto. Preguntamos qué ha pasado y resulta que a Vicente y a Florien les han penalizado con una hora por correr por el arcén y a mí con 20 minutos por lo mismo. “Pa mear y no echar gota”. Que me lo expliquen porque esto ya es surrealista. Vamos a ver “tonto”. Si todos corremos por el arcén, todos deberíamos ser penalizados con el mismo tiempo. ¿Por qué cojones sólo nos has penalizado a tres?. El japonés venía detrás de mí por el mismo sitio y cuando preguntamos a los demás corredores, prácticamente todos habían corrido tramos o todo el recorrido por el arcén. Vamos, que si ya no tenía motivación para correr, ahora ya era demencial. Además la mayoría de los corredores ya se estaban quejando de la organización. Las tiendas sin montar, el recorrido que han cambiado respecto al original es bastante cutre, el tiempo tan “asqueroso”. El cabreo era ya latente y podría tener graves consecuencias, aunque para alguien que ha pagado 3.500 dólares (sí, como lo leéis) abandonar una carrera como esta no era una buena idea.
Así que ante el “mosqueo” que había en el campamento, la organización tomó una decisión (la única un poco coherente) de a partir de mañana trasladar el campamento a la playa, en medio de un camping,  y trasladar a los corredores en bus cada día hasta la salida y llevarlos desde la meta de nuevo al campamento en la playa. Aquí, por lo menos, había muy buen tiempo. Vamos, Hawaii en estado puro.

                                                       Arbol en medio del camping

4ª ETAPA:
Hoy toca la etapa larga. Se hicieron dos grupos. El primero salía a las 8:00am y el segundo a las 11:00. Otra decisión incomprensible, pero es lo que hay. Lo normal es salir con una o dos horas de diferencia. Y a mí me tocó en el segundo grupo, creo que aún estaba entre los quince primeros en la clasificaciónJ, a pesar de todas las penalizaciones. Pero más sorpresas. Debido al cambio de recorrido, hoy lo que se iba a hacer era un circuito de ida y vuelta, es decir, se hacía la mitad del recorrido en un sentido y se volvía por el mismo. Otro coñazo, anda que no habrá caminos y sendas en la isla para dar una vuelta. Pues nada, allá vamos de nuevo. Y yo en mi línea. Salgo el último. A mi bola. He hecho, hasta hoy, todas las etapas corriendo. Nunca he andado, eso sí corriendo a ritmo de futbolero. Y hoy, pues más de lo mismo. Pero la etapa de hoy tiene mucha cuesta y a partir del kilómetro uno o dos van todos andando así que yo al tran tran me pongo el primero, coño vaya sorpresa. Pues así pienso seguir. Cuando el terreno se suaviza, Vicente y Florien me cogen, pero cuando vuelve a subir me vuelvo a ir y así vamos consumiendo kilómetros y llegamos al tercer avituallamiento. Aquí me paro a comer tranquilamente en una silla y Vicente y Florien se van. Ni me inmuto ni me preocupa. Salgo detrás. El camino es muy pedregoso y cuesta arriba…y la comida no me ha sentado muy bien, por lo que tengo que hacer unas cuatro “paradas técnicas”. Pero voy bien. Al poco de llegar al cuarto control, donde hay que dar la vuelta, me encuentro de cara, primero a Florien y luego a Vicente. Creo que les puedo coger bajando. Esta zona es volcánica, muy parecido a Lanzarote o la zona del Teide en Tenerife. Llego a arriba (unos 2.800m) y doy la vuelta. Bajando me empieza a molestar el empeine y empiezo a pensar en las penalizaciones y en la mierda de carrera que estamos haciendo y…me paro. A la mierda, no corro más. Bajo andando hasta el tercer avituallamiento, que ahora sería el quinto y abandono. Me meto en un coche hasta que me llevan al campamento (la mejor decisión que pude haber hecho). Como esta etapa era la larga, daban dos días para hacerla, así que el día siguiente fue de relax en la playa y darse un buen baño que falta nos hacía y también para secar la ropa. La televisión japonesa nos hacía entrevistas todos los días. Al final sospechábamos que nos penalizaban para que el corredor japonés pudiera hacer pódium ya que si no le hubiera sido casi imposible, pero bueno eso fueron elucubraciones nuestras.
Otra cosa curiosa era que nos “desinfectaban” cada vez que acabábamos cada etapa. Parece ser que hay un virus o un hongo, o vaya usted a saber…que está contaminando la flora autóctona y para no contagiar más zonas nos desinfectaban con un pulverizador.
5ª ETAPA:
Como me había retirado en la etapa anterior, hoy no salgo. A los demás corredores les llevan en bus a la salida. En el road book ponía que hoy eran 45km de los cuales, los primeros 20 eran otra vez por carretera, otros 15 por camino y los finales, de nuevo por carretera, precioso panoramaJ. Yo me quedé en la playa y salí a correr a mi aire y a investigar algo interesante que ver al mismo tiempo. Y no me defraudó. En un principio me fui al sur, pero enseguida se acabó la senda. A la vuelta vi una especie de “castillo” en un alto. Subí y vi que era una fortificación antigua de los antiguos habitantes de la isla. Dando una vuelta por la zona me encontré con un edificio que hacía de museo y podías ver videos sobre la historia y la cultura de las islas.

          Con el primer rey de Hawaii: Kamehameha I. Unificó Hawaii de 1758 a 1819

Un guarda me vio y nos pusimos a charlar un buen rato. Muy majo. Ahora conozco algo más de la isla, algo que de otro modo no hubiera sido posible. Llegué de nuevo al campamento en la playa y seguí ahora hacia el norte. Y aquí descubrí lo bueno. Una preciosa senda continuamente a la orilla del mar. Tan pronto corría por roca volcánica con pequeños acantilados como tan pronto cruzaba pequeñas o grandes playas de arena.

 Algunas playas eran un encanto, muy pequeñitas donde no había nadie o en alguna una o dos personas.

 Y así iba corriendo, intentado seguir siempre la senda (trail Ala Akahakali o algo parecido). Luego llegas a un campo de golf que tienes que atravesar para después llegar al hotel Hapuna Beach, que era donde estábamos alojados el primer día y donde era la cena el último día. Total unos cinco kilómetros. La senda va por la parte de atrás del hotel, cruza la playa

 y luego sigue, pero a partir de aquí perdió algo de interés por lo que di la vuelta. Quería ver llegar a los primeros clasificados. Llegué al campamento, me di un buen baño y metido en el agua esperé a que llegaran los primeros.
Cuando habían llegado casi todos, los comentarios eran patéticos. Todo el mundo quejándose. Les hicieron correr de nuevo por la cuneta. El camino que había después de la carretera era muy malo y se perdieron varios, incluidos el 3º y el 4º. Eso hizo que me pusiera más contento de no haber idoJ.
Al lado del campamento, donde empieza la senda que seguí, descubrí dos árboles frutales de mango. Tenían muchísima fruta, así que se lo comenté a los compañeros de tienda y les llevé unos 4 o 5 kilos de mango para cenar. Todos muy contentos y agradecidos, por fin comíamos algo bueno en varios díasJ… Al final, medio campamento fue a por ellos!!!
Les comenté a varios corredores lo que había hecho esta mañana y estaban flipando. Es más, también les dije, que seguramente, la última etapa, que era sólo de 8km, probablemente iría por allí, ya que cuando llegué al final de la ruta, detrás del hotel, me encontré al marcador de la carrera, que estaba marcando esa zona…así que podrían, al menos, disfrutar una etapa por un lugar precioso. Craso error!!!
6ª ETAPA:
Como comenté anteriormente, pensé que esta última etapa transcurriría por esa zona costera. Pues no. Al final otros 8km de carretera. Se hicieron tres grupos, con tres horarios de salida. Y yo me fui sólo por “mi ruta”. Coño, que no he ido a Hawaii para hacer kilómetros por la carretera, que de eso tengo aquí todo lo que quiero y más…
Así que esta vez salí andando, sin prisa, haciendo fotos, ya que por la costa eran sólo 5km, mientras que por la carretera eran 8km. Y nada, llegamos a meta, nos dieron pizzas y coca cola en la meta,  como buenos americanos y al hotel. Pero, oh!!!, otra sorpresa. A pesar del tiempo que estuvimos en meta, tranquilamente, charlando, bebiendo, comiendo,… a la 1 fuimos al hotel,…pues no nos daban las habitaciones hasta las 3pm. Motivos? Ni idea, no nos los dieron. El caso es que en recepción nos decían que las habitaciones estaban ya disponibles, pero les habían dado las llaves a la organización y esta decidió no darlas hasta las 3pm. Y mira que lo intentamos. Pues no se bajaban del burro. Coño, pero ¿por qué? Porque las damos todas juntas. Pero si ya estamos todos aquí. Pero hasta las 3. Iros a la mierda, coño. Además yo me tenía que ir al aeropuerto. Tenía que ducharme, preparar la maleta,…pero nada. Al final, Jose, el portugués, que había con su mujer varios días antes y habían alquilado un coche se ofreció a llevarme. Por eso digo, que de estas carreras, lo mejor que te encuentras es a otros corredores.
Como nota curiosa. Un “corredor” japonés se hizo todas las etapas con traje: camisa, chaqueta, corbata, pantalón largo y con unos crocs de calzado (ese tipo de zueco…)

Pues así acaba esta historia. La vuelta transcurrió normalmente, bueno, una hora y media de retraso en la salida de Honolulú, pero no supuso ningún grave problema. Ah, las mejores compañías para volar, con mucha diferencia, son las asiáticas (Qatar, Etihad, Singapore, Thai,..). Yo he volado con la mayoría, esta vez me tocó Iberia y American Airlines,…los asientos, la comida, el entretenimiento,…no le llega a la suela de los zapatos a las compañías asiáticas que he nombrado. La pena es que no vuelen a estos destinos.
CONCLUSIÓN
No sé si este texto llegará a manos de los organizadores. Colin y Tess organizan una maravilla de carrera en el Gran Cañón. De todos modos, creo que ya se habrán enterado del descontento de la gente porque tampoco nos callábamos cuando nos entrevistaban, al menos yo. Pero si lo leen, espero que lo tomen como algo para corregir errores, que fueron muchos y graves, algo completamente inesperado en una carrera de este tipo. Ya que, de lo contrario, será difícil que alguien vaya a correr esta prueba si no cambian, salvo que desconozcan la verdad o les importe un pimiento el recorrido. Al final no vimos nada, absolutamente nada interesante de Hawaii, salvo los días que fui a mi bola, pero si no hubiera sido así, pues hubiera sido desastroso. El marcador de la carrera, un italiano que había corrido conmigo en el G2G,  me comentaba que le habían denegado los permisos. Una carrera anunciada con un año de antelación, en la que tienes de tiempo de sobra para gestionar permisos;... van y te los deniegan dos días antes,…poco creíble. Además eso también hay que preverlo y buscar rutas alternativas, pero rutas algo interesantes que, seguro hay un montón. Recurrir a la carretera es demasiado simple, cómodo y “barato”.  Y,  los organizadores, o cambian al jefe ese que pusieron o lo aleccionan para que no sea tan prepotente ni tan analfabeto. Cometió fallos de campeonato, errores de bulto, demasiado estúpidos como para no darse cuenta de que lo estaba haciendo rematadamente mal. No me gusta la hipocresía, ni ser políticamente correcto, que parece que es lo que le gusta a la mayoría; pues es más, estoy hasta las narices de lo políticamente correcto. Cuento lo que vi, mi punto de vista y lo que comentaban otros corredores. Así son las cosas y así os las he contado

Así que, ojalá cambiéis todo eso y organicéis una buena carrera en un lugar, que seguramente tiene muchas cosas que ver. Porque visto lo visto, ahora mismo, prefiero mil veces irme a Canarias que a Hawaii. A la vez que también nos sirve para darnos cuenta de lo mucho que tenemos aquí y que tan poco apreciamos y valoramos. Parece que si vamos lejos, a un lugar que nos muestran como idílico, que todo el mundo sueña con ir, es la bomba. Pues no, paraísos tenemos en León y España para asombrar al mundo.

23 may. 2017

MONTE RANEDO TRAIL







Ya sé que no escribo con la frecuencia de antes. No tengo ni idea de por qué, quizás la edad, quizás la vagancia, quizás la desgana, quizás que me importa un carajo todo este circo, pero bueno, hoy he decidido escribir de nuevo sobre una carrera.


Ha pasado ya casi un mes de esta carrera. No lo pude hacer antes porque me tuve que ir a Hawaii a otra competición (y de esta hablaré en breve, que tiene morbo y es lo que se lleva ahora. En  realidad es también para reflejar lo mucho que tenemos aquí y lo poco que lo apreciamos).




Al grano. Desconocía la existencia de esta carrera hasta poco antes de su celebración (a pesar de ser su segunda edición). Tal vez debido a la aparición (y desaparición) de nuevas carreras que tanto está ocurriendo ahora. Pero mi amigo Oscar (fotógrafo de Google) me puso en contacto con ellos y probablemente por ser un recorrido nuevo para mí,  acepté su invitación de ir a esta carrera. A simple vista parece una carrera “normal”, como muchas que están proliferando ahora, pero luego te das cuenta que es una carrera “pequeña” en cuanto a números pero “grande” en cuanto a humildad y buen trato.

Pero lo mejor estaba por venir. Hoy en día hay muchas carreras, casi todas buscando lugares bonitos, espectaculares, duros,… y al final se terminan todas pareciendo, así lo que hizo de esta carrera algo distinto (tenía los ingredientes anteriores) fue el tiempo.


Vamos a la descripción de como fue la carrera:


MONTE RANEDO TRAIL – LARIO – 30 ABRIL 2017


Distancia: 20km. Desnivel: 1200m positivos. Altitud máxima: 1895m


Lario (1136m) es un pueblo a la orilla del río Esla perteneciente al municipio de Burón, y enclavado en la Montaña de Riaño y de Mampodre en León.


A las 10:30 de la mañana estábamos colocados en la salida frente a la casa del Parque de Valdeburón en Lario. Las previsiones del tiempo habían sido bastante malas, de hecho el día anterior había estado nevando bastante y hoy se presentaba parecido. Pero el tiempo nos dio una tregua,…muy breve,… en la salida.

 Subimos suavemente por unos prados que van paralelos a la carretera que sube al pueblo de Polvoredo y en este tramo ya nos empezó a nevar suavemente. Antes de llegar al pueblo cogimos una pista a mano derecha en continuo ascenso que nos lleva a las faldas de la Peña del Prao de las Cortinas (km 3,2 y primer avituallamiento).

 Aquí dejó de nevar. A partir de este punto cogemos una curva a la derecha y llegamos hasta los 1544m junto al Pico del Fraile. Todo este tramo ya estaba nevado, al principio poca nieve, pero a medida que subíamos por “las Hoyas” hasta la Cordillera de Pármede la nieve se iba incrementando dejando un paisaje espectacular.

 Una vez llegados a la cresta teníamos que continuar por ella durante un kilómetro. Este terreno fue bastante dificultoso y complicado por la cantidad de nieve que tenía y lo técnico que era, muchos agujeros donde meter la pata… Desde aquí las vistas eran alucinantes con todo el Mampodre nevado. Y así llegamos hasta la cota más alta del recorrido: 1895m. El descenso fue, de nuevo, por nieve. No se veía senda ninguna, pero fue muy entretenido hasta llegar al comienzo de un camino por medio del bosque.

 Aquí Sergio que iba conmigo en cabeza, se fue, junto con un madrileño que nos dio caza. También nos acompañó Alvaro de Cordiñanes, que subió como un tiro. El camino de Mirva-Rabanal continua bajando hasta llegar a un observatorio donde hay otro avituallamiento. No dejamos el camino durante 2,5km hasta llegar a la altura de un refugio. Aquí nos meten por una “senda” preciosa en medio del Monte de las Cogullas para salir al Pedroya, donde nos empieza a nevar de nuevo. Este tramo es rompepiernas con una subida fuerte de nuevo para llegar hasta el primer avituallamiento otra vez.

 Aquí dejamos la pista y giramos a la izquierda de nuevo al bosque por un camino forestal donde podemos ver un chozo tradicional. Luego comienza a una dura bajada por el Monte Ranedo hasta llegar hacia la Vega del Esla para encarar el tramo final por un camino más ancho hacia Lario. Sergio va 100m delante de mí y el madrileño me coge cien metros antes de la llegada por lo que entramos juntos.


Una carrera de cuento. Con su nieve, sus bosques de hayas, de robles,…con buenos detalles para los corredores, con comida, con unos voluntarios de 10 (el que estaba en la cumbre era para darle una medalla, con la ventisca que se tuvo que tragar allá arriba), y sin hacer ruido. Me gustan este tipo de carreras (que parece que ya están haciendo alguna más así, no muchas pero parece que algunos quieren volver a los orígenes y abandonar toda la parafernalia de este mundillo) y si no ocurre nada raro, el próximo año allí estaremos.